Estudiantes de medicina viajaron a un lugar remoto y lo que vivieron los cambió para siempre
Viajaron horas en camionetas 4×4 para llegar a lugares donde la salud es un lujo. ¿Qué descubrieron estos estudiantes de medicina en comunidades tan aisladas que los hizo replantearse todo?
Dos estudiantes de medicina participaron en una brigada sanitaria en comunidades rurales aisladas, donde atendieron a cientos de familias en condiciones de extrema vulnerabilidad. La experiencia, que se desarrolló entre el 1 y el 5 de abril en Laguna Blanca, provincia de Catamarca, les permitió enfrentarse a realidades donde el acceso a la salud es casi nulo y el aislamiento geográfico es abrumador.
Abel Corvalán y Lourdes Coronel, estudiantes de la carrera de Medicina, formaron parte de esta intervención impulsada por la organización Argentina Humana, a través de la Brigada de Salud “Irma Carrica”. La actividad reunió a equipos interdisciplinarios integrados por estudiantes y profesionales de medicina, enfermería, nutrición, psicología y trabajo social, provenientes de distintas provincias.
Durante las jornadas, se brindó atención a cerca de 250 familias. Los controles incluyeron aspectos clínicos, atención pediátrica, consejería nutricional, salud mental y acompañamiento obstétrico. “La gente estaba muy ansiosa por recibirnos, por poder hablar, por ser escuchada. Eso fue lo que más me marcó”, explicó Lourdes Coronel en diálogo con Radio Universidad.
¿Cómo fue llegar a las comunidades más aisladas?
Uno de los desafíos más grandes fue el aislamiento geográfico. “Hay lugares que están a siete horas del centro de salud más cercano”, detalló Coronel. Abel Corvalán relató las dificultades logísticas: “Nos trasladábamos en camionetas 4×4 durante varias horas para llegar a cada comunidad. En algunos casos, viajábamos hasta tres horas más desde el punto base para poder atender a las familias”.
El trabajo en territorio implicó un esfuerzo físico y emocional significativo. Más allá de lo operativo, ambos coincidieron en que el mayor impacto estuvo en el contacto directo con realidades muy diferentes. “Te hace replantear muchas cosas. Hay gente que vive con muy poco, con falta de recursos y de acceso a derechos básicos”, señaló Corvalán.
¿Qué aprendieron los estudiantes en esta experiencia?
Desde el punto de vista formativo, la experiencia representó un aprendizaje clave. “Te aporta muchísimo, no solo desde lo técnico, sino desde lo humano. Aprendés a escuchar, a comunicarte, a entender otras realidades, cosas que no se ven en el aula o en el hospital”, destacó Coronel, estudiante de cuarto año.
Corvalán remarcó que este tipo de prácticas refuerzan el sentido de la profesión: “Lo fundamental es no perder la humanidad. Recordar que estudiamos para ayudar a las personas, ese es el objetivo principal”. Además, subrayaron la importancia de respetar las prácticas y saberes de las comunidades. “No buscamos imponer nuestra visión, sino trabajar desde el diálogo, entendiendo cómo ellos conciben la salud”, explicaron.
¿Cuál es el rol de la universidad en esta formación?
Ambos estudiantes coincidieron en destacar el rol de la universidad pública en su formación, especialmente en lo que refiere a la construcción de una mirada social de la medicina. “La facultad nos forma no solo como profesionales, sino como personas comprometidas. Nos transmite la importancia de lo humano”, señalaron.
En ese sentido, remarcaron que el perfil de los estudiantes está atravesado por una fuerte vocación de servicio y compromiso con la comunidad, valores que se reflejan en este tipo de iniciativas.
¿Qué viene después de esta brigada?
Tras la experiencia en Catamarca, los estudiantes anunciaron una nueva brigada sanitaria que se realizará en el paraje Malota, en el departamento Salavina, entre el 24 y el 26 de abril. La convocatoria está abierta a estudiantes, profesionales de la salud y voluntarios en general.
Además, se reciben donaciones de medicamentos e insumos sanitarios para asistir a las familias afectadas por las recientes inundaciones en la zona. “Que no tengan miedo de sumarse. Más allá del conocimiento, lo importante es estar, escuchar y acompañar. Es una experiencia muy fuerte y muy enriquecedora”, concluyó Coronel.