Europa le cortó el ingreso a la carne brasileña y el negocio que queda en suspenso
Brasil era el segundo proveedor de carne vacuna de Europa y de un día para otro perdió ese lugar. La UE detectó fallas en los controles sanitarios y frenó un negocio millonario. ¿Qué pasa ahora con el acuerdo Mercosur-UE?
La Comisión Europea confirmó la salida definitiva de Brasil de la lista de países habilitados para exportar productos de origen animal al bloque, en una decisión que frena de cuajo un comercio que el año pasado movió más de 713 millones de euros.
El anuncio, oficializado este viernes, afecta directamente los envíos de carne bovina, equina, aviar, huevos, productos de acuicultura y otros derivados ganaderos del principal productor sudamericano.
El conflicto viene de larga data. En mayo, la UE ya había retirado a Brasil de la nómina de naciones que cumplen con sus estándares sanitarios. Eso ocurrió apenas dos semanas después de que empezara a regir de forma provisional el acuerdo comercial entre el Mercosur y el bloque europeo.
En ese momento, las autoridades de Bruselas le dieron a Brasil un plazo de tres meses para adecuar sus controles internos a la normativa comunitaria, que prohíbe de manera tajante el uso de antimicrobianos para estimular el crecimiento o mejorar el rendimiento del ganado.
Por qué no alcanzó con los cambios
Pasado el plazo, la fiscalización europea concluyó que las medidas tomadas por el gobierno brasileño fueron insuficientes. Si bien Brasil avanzó en la restricción de aditivos comerciales con esas sustancias, la UE consideró que el sistema sanitario local no garantiza la trazabilidad completa de las cadenas de exportación ni certifica que los establecimientos que usan esos productos queden afuera de los envíos hacia Europa.
Las objeciones no se basan en que se hayan detectado residuos ilegales en todas las partidas, sino en la falta de auditorías y mecanismos de control capaces de separar a los animales tratados de los circuitos de exportación.
Ese punto había sido señalado antes por organizaciones agrarias internacionales, como la Asociación de Granjeros Irlandeses, que denunciaron la compra sin receta ni registro de antibióticos de uso veterinario en varios estados ganaderos brasileños.
Un negocio millonario en la cuerda floja
La suspensión altera de lleno el intercambio agroindustrial entre ambos bloques. Durante el último año, Brasil se ubicó como el segundo proveedor de carne vacuna de la Unión Europea, con despachos por más de 92.000 toneladas y un valor que superó los 713 millones de euros.
El cese de las autorizaciones detiene un flujo clave para la industria procesadora brasileña y modifica las proyecciones de abastecimiento bajo el esquema preferencial del acuerdo regional.
Desde los organismos comunitarios aclararon que la medida responde al cumplimiento del marco regulatorio sanitario y fitosanitario vigente, que exige a los productos importados las mismas condiciones técnicas de producción que a los alimentos hechos en territorio europeo.
Las autoridades del bloque consideran que la resistencia antimicrobiana es un problema prioritario de salud pública, lo que justifica la aplicación de requisitos homogéneos para todos los proveedores externos. Además, el rigor en las fiscalizaciones busca dar previsibilidad técnica de cara a la revisión legislativa del acuerdo regional en el Parlamento Europeo.
La vuelta de los permisos de importación no será igual para todos. La Comisión Europea anticipó que sectores como la carne de ave y la miel podrían reactivarse más rápido, una vez que terminen las auditorías técnicas en curso. En cambio, para la cadena bovina la habilitación demandará plazos más largos, por los ciclos biológicos de cría, recría y engorde del ganado.
En la lista actualizada de países autorizados, Argentina, Paraguay y Uruguay siguen adentro. Las tres naciones socias del Mercosur conservan sus canales comerciales abiertos al haber acreditado el cumplimiento de los protocolos comunitarios en materia de trazabilidad ganadera y control de medicamentos veterinarios.