Europa se queda sin gas ruso y puso los ojos en un país que no estaba en sus planes
Durante años, Europa no estaba en los planes del GNL argentino: la mira apuntaba a Japón y Asia. Ahora, sin gas ruso desde 2027 y con los depósitos bajo mínimos, Bruselas les abrió la puerta a los proyectos locales. Qué cambió y qué falta.
Empresas y funcionarios de 17 países europeos se apiñaron en Bruselas para escuchar los proyectos argentinos de gas natural licuado (GNL), en un contexto de urgencia energética sin precedentes. La sala Robert Schuman del edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, quedó chica: la inscripción había cerrado el jueves, pero durante el fin de semana siguieron llegando confirmaciones de asistencia.
El diálogo estratégico entre la Argentina y la Unión Europea sobre seguridad energética y GNL se convirtió en una vidriera para los dos proyectos de exportación que el país tiene en marcha. La delegación estuvo encabezada por Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería, y Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, acompañados por Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy (SESA).
"Europa es un destino estratégico para el GNL argentino", escribió Marín en sus redes sociales tras el encuentro, antes de partir hacia el aeropuerto de Bruselas para regresar a Buenos Aires.
Quiénes se sentaron en la sala
El auditorio reunió a representantes de las principales terminales de regasificación de Europa y de empresas estatales y privadas como Naturgy, Fluxys, Securing Energy for Europe (SEFE), ENI, Golar, Uniper, Orlen, Enel, Galp, Exmar, Glencore y Gasunie. También estuvieron el puerto de Amberes-Brujas y asociaciones sectoriales como Eurogas, Gas Infrastructure Europe, la International Gas Union, la International Association of Oil & Gas Producers y la European Federation of Energy Traders.
Los agregados de energía de las representaciones permanentes ante la UE de 17 países —entre ellos Francia, Alemania, España, Italia, Portugal, Hungría, Lituania, Finlandia y Grecia— también participaron, junto con asesores de eurodiputados de las comisiones de energía y seguridad de suministro.
Según contaron asistentes al encuentro, varios de esos países están en la primera línea del conflicto por el gas ruso y no mantienen con la Argentina una relación bilateral tan aceitada como Francia o Alemania. Algunos de sus funcionarios nunca habían tenido contacto con empresas argentinas.
Por qué Europa mira al sur
El contexto explica la convocatoria. Europa entra al invierno con niveles de almacenamiento de gas más bajos que en años anteriores y, a partir de 2027, no podrá importar gas ruso, que en 2021 representaba el 45% de su consumo.
Según relataron asistentes, González recordó que cuando trabajó en el desarrollo del GNL en YPF, como CEO de la petrolera, Europa no era un mercado objetivo: la mirada estaba puesta en Japón y el resto de Asia. Hoy, sostuvo, el destino es Europa, que ofrece una coyuntura inmejorable, aunque con una agenda de transición energética más exigente.
El contrapunto con la Comisión Europea
El momento más relevante de la jornada, de acuerdo con quienes estuvieron presentes, fue la mesa redonda con funcionarios de la Comisión Europea. Allí, empresas y asociaciones plantearon que respaldan la transición energética, pero que, con los conflictos internacionales actuales, necesitan el apoyo de Bruselas para diversificar proveedores. Varios países aprovecharon para quejarse por las exigencias regulatorias de la transición.
En ese marco, valoraron que la Argentina llegara con proyectos de exportación concretos. Los dos tienen socios europeos.
Southern Energy, que empezará a vender GNL argentino a la alemana SEFE el año próximo, tiene entre sus accionistas a la británica Harbour Energy (15%) y a la noruega Golar (10%), dueña además de los dos buques de licuefacción que se alquilarán. El consorcio SESA se completa con Pan American Energy (30%), YPF (25%) y Pampa Energía (20%). SEFE fue la primera empresa en firmar un contrato de compra de GNL argentino: 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de 2027.
El otro proyecto, Argentina LNG, reúne a YPF con la italiana ENI y con XRG, el brazo de inversiones internacionales de la emiratí Adnoc. Según pudo saber LA NACION, se esperarían nuevos contratos con empresas europeas.
Una vidriera, no una mesa de acuerdos
El encuentro no estaba pensado para cerrar acuerdos, sino como una vidriera. Para YPF, forma parte del roadshow que la compañía viene haciendo para presentar sus proyectos. En la delegación lo consideraron además una prueba de que el memorándum de entendimiento energético firmado con la UE en 2023 puede traducirse en negocios de largo plazo, en un contexto que, según señalaron, hoy es más favorable por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y una mayor estabilidad macroeconómica.
La agenda también incluyó los minerales críticos, otra carta que la Argentina busca jugar en Europa. Por la tarde hubo una reunión con empresas vinculadas a la minería.
A fines de junio, la UE organizó con Canadá una mesa similar entre empresas, enfocada en GNL y otras energías. La de la Argentina, según los participantes, tuvo mayor escala. La jornada en Bruselas, más técnica, buscó complementar las reuniones que el Gobierno mantuvo la semana pasada en París, en el marco de la Argentina Week.
Los asistentes destacaron el rol de la embajada argentina ante la UE, a cargo de Fernando Iglesias, en la convocatoria y la organización del encuentro. El propio Marín le agradeció al embajador y a su equipo por generar "este espacio de diálogo y cooperación".