Ex jefe policial de Tucumán condenado a prisión: usaba detenidos para construir su casa en El Cadillal
Un ex comisario mayor utilizaba su poder para trasladar detenidos a su casa en El Cadillal. ¿Qué tareas les obligaba a hacer y cómo logró encubrirlo durante tanto tiempo? Los detalles del fallo que conmociona a la policía tucumana.
Un ex alto mando de la policía tucumana deberá cumplir más de tres años de cárcel efectiva por un escandaloso sistema de trabajo esclavo. Gustavo Javier Beltrán, quien comandó la Unidad Regional Norte, fue hallado culpable de utilizar presos para obras en su vivienda particular, desviando recursos del Estado para su beneficio personal.
La condena se materializó a través de un juicio abreviado. La justicia no solo impuso una pena de tres años y un mes de prisión, sino que también lo inhabilitó de por vida para ejercer cualquier cargo público. Como parte de la reparación, se ordenó el decomiso de un cuatriciclo.
¿Cómo funcionaba el esquema irregular?
Según la investigación de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos, Beltrán aprovechó su jerarquía para montar un sistema ilegal. El ex comisario ordenaba traslados de detenidos sin la autorización judicial correspondiente, para luego destinarlos a tareas de construcción.
Estos trabajos forzados no se limitaban a dependencias policiales. La investigación demostró que los presos también eran llevados a realizar labores de albañilería en la vivienda particular del entonces jefe, ubicada en la localidad de El Cadillal.
Para concretar estas maniobras, Beltrán utilizó recursos del Estado de manera fraudulenta. Móviles policiales, combustible y personal bajo su mando fueron desviados de sus funciones legítimas para servir a este esquema de trabajo esclavo.
La trama de encubrimiento
El operativo requería un meticuloso encubrimiento. Los fiscales comprobaron que se asentaban datos falsos en el libro de guardia de la unidad policial para justificar los traslados irregulares de los detenidos.
Un caso específico, ocurrido el 11 de noviembre de 2025, ejemplifica el método. Ese día, se registró falsamente el traslado de presos a una comisaría. Sin embargo, la realidad era muy distinta: los detenidos fueron llevados a una vivienda en construcción en El Cadillal, donde trabajaron bajo las órdenes directas de Beltrán.
Finalmente, el ex titular de la Regional Norte fue declarado culpable de una serie de delitos en concurso: peculado de uso y de servicios, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsificación de instrumento público.
Un mea culpa antes de la sentencia
Antes de que se conociera la resolución condenatoria, Gustavo Beltrán reconoció su responsabilidad ante el tribunal. El ex jefe policial pidió disculpas y admitió que su accionar no solo lo perjudicó a él personalmente, sino que también dañó a la institución policial y a su propia familia.
La sentencia marca un precedente en la lucha contra la corrupción al interior de las fuerzas de seguridad en la provincia. La inhabilitación perpetua para cargos públicos cierra definitivamente cualquier posibilidad de que Beltrán vuelva a ostentar un cargo de autoridad.