Exjefe policial de Tucumán condenado: el increíble destino que les daba a los detenidos
Un exjefe policial de Tucumán organizó un sistema ilegal con detenidos. ¿Para qué los trasladaba sin autorización judicial y usando patrulleros oficiales? Los detalles de la condena que lo dejó inhabilitado de por vida.
Un ex alto mando de la Policía de Tucumán recibió una condena firme de prisión por un esquema ilegal que involucraba a personas privadas de su libertad. Gustavo Javier Beltrán, quien fuera jefe de la Unidad Regional Norte, deberá cumplir tres años y un mes de cárcel efectiva tras comprobarse que utilizaba presos como mano de obra para trabajos en su casa y en dependencias policiales.
La sentencia, que se conoció el viernes, también incluye la inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cualquier cargo público y una reparación económica. El fallo judicial puso fin a un juicio abreviado donde el propio imputado admitió su responsabilidad.
¿Cómo funcionaba el sistema ilegal?
La investigación del Ministerio Público Fiscal detalló el modus operandi. Beltrán, valiéndose de su jerarquía, ordenó el traslado irregular de al menos cuatro detenidos desde las comisarías de Chuscha y Choromoro hacia la URN en Tafí Viejo, sin autorización judicial y sin dejar registros formales.
El objetivo no era custodiar a estas personas, sino ponerlas a trabajar. Los presos eran llevados, en un móvil policial oficial, a realizar tareas de albañilería. Estas obras se ejecutaban tanto en instalaciones de la propia Unidad Regional Norte como en la vivienda particular que Beltrán tenía en construcción en la localidad de El Cadillal.
El auxiliar fiscal Federico Lizarraga, de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos, fue contundente: “Los utilizó para realizar trabajos de construcción en su beneficio personal… Para ello, usó recursos estatales, específicamente, un móvil policial que estaba asignado a su jefatura, del combustible y de la estructura operativa de la URN”.
Para encubrir estos movimientos, el expolicía realizó un acuerdo con el sargento Luis Roberto Trejo y el cabo Osvaldo Lucas Tezeira. Juntos insertaron información falsa en el libro de guardia de la dependencia, consignando traslados oficiales que nunca ocurrieron.
La confesión y las consecuencias
Antes de conocerse la sentencia, Gustavo Beltrán se presentó ante el tribunal y ofreció una declaración cargada de arrepentimiento. “Presté 31 años de servicio y con la decisión que tomé perjudiqué no solo a mi persona, sino también a la institución”, admitió.
“Me hago cargo de mi responsabilidad y pido perdón a mi familia y a la sociedad”, agregó el exfuncionario. Su confesión formó parte del acuerdo alcanzado en el marco del juicio abreviado, que permitió definir los términos de la condena.
Además de la pena de prisión y la inhabilitación, la Justicia ordenó el decomiso de un cuatriciclo como parte de la reparación económica impuesta. Beltrán fue hallado culpable de una serie de delitos graves, entre ellos peculado de uso y de servicio, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsificación de instrumento público.
El caso, que se remonta a operativos realizados durante agosto y noviembre de 2025, había derivado inicialmente en la detención de cuatro policías sospechados de estar involucrados en la trama. La investigación finalmente se centró en la responsabilidad del exjefe, desnudando un grave desvío de los recursos y la autoridad del Estado.