Exjueza y forense del Alto Valle escribieron una saga policial y revelan todo: “Está contado desde adentro”
Una exjueza y un forense del Alto Valle escribieron una saga policial basada en casos reales. ¿Qué secretos del sistema judicial revelan en 'Muertes administradas'?
Alejandra Berenguer y Gustavo Breglia, una exjueza y un médico forense con décadas de experiencia en el sistema judicial del Alto Valle, acaban de publicar “Muertes administradas”, el primer libro de una saga policial que ya tiene tres entregas y una cuarta en camino. La clave, según ellos, es que todo lo que escriben está basado en casos reales que vivieron en primera persona.
Berenguer se jubiló recientemente tras 33 años como fiscal y jueza; Breglia sigue trabajando como forense. Durante años compartieron edificio, expedientes y charlas técnicas. Ahora, a dúo, decidieron plasmar esa experiencia en una serie de novelas publicadas por Editorial Dunken.
¿Cómo nació la idea de una saga?
En principio eran tres libros, pero la historia se les fue de las manos. “Terminamos el tercero con tanto envión que seguimos escribiendo”, cuenta Berenguer. Breglia agrega: “Nos dimos cuenta mientras escribíamos el segundo. Había demasiadas historias para contar y los personajes seguían creciendo”. El tercer libro cierra un círculo y resignifica elementos del primero.
El encuentro detrás de las páginas
Todo empezó con un caso que no prosperó. “Trabajábamos en el mismo edificio. Él como forense y yo como jueza. Descubrimos que los dos éramos lectores de policiales y apareció Agatha Christie”, recuerda Berenguer. Breglia tenía un borrador desde 2020, un esqueleto con dos personajes. Se lo pasó a ella y la respuesta fue inmediata: “Acá falta un personaje”. Ese personaje fue Martha Bustillo, la fiscal. Así nació la coautoría.
Berenguer al principio no quería figurar como coautora. “Le dije que el libro era suyo. Tenía reparos porque todavía era magistrada y la novela es bastante irreverente. Tiene una mirada crítica sobre el sistema de investigación del que formé parte durante más de treinta años”. Finalmente, se dejó convencer.
Escritura a cuatro manos: reuniones editoriales y casos reales
Los autores llamaban “reuniones editoriales” a sus encuentros. “Alejandra llegaba con casos reales que había investigado. Los desarmábamos, los mezclábamos, los ficcionalizábamos y después cada uno seguía escribiendo en un documento compartido”, explica Breglia. Berenguer añade: “Llegó un momento en que escribíamos al mismo tiempo. Él modificaba un párrafo mientras yo cambiaba otro. Era muy divertido”.
¿Cuánto hay de ellos en los personajes?
Berenguer admite que Martha se parece bastante a ella. “Fui fiscal de comisaría, la primera de la provincia. Vivía dentro de una comisaría. Tuve muchos años de investigación y muchos de los casos vienen hilvanados de distintas experiencias”. Breglia, en cambio, pone un límite: “Los personajes parten de algo autorreferencial, pero solo en los primeros escalones. Después todo es ficción. Lo importante es que el libro transmite con fidelidad cómo funcionan la Justicia, la policía y el cuerpo médico forense”. Como dicen ambos: “Está contado desde adentro”.
El primer libro se centra en la médica forense Gabriela Tabares, una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. “Tuvimos que humanizarla un poco”, confiesan. El segundo está dedicado a la fiscal y el tercero al policía Luis Contador.
Casos reales que inspiraron la ficción
Breglia revela que en algunos capítulos hay situaciones absolutamente ciertas. “Con tres o cuatro hechos reales armamos un capítulo”. Uno de esos recuerdos es de Berenguer: recién llegada como fiscal a una comisaría, tras un homicidio, ordenó a todos los policías que al día siguiente a las 7 de la mañana salieran con rastrillos a buscar pruebas. “Algunos me habrán detestado, otros me empezaron a querer. Ese capítulo, ficcionalizado, realmente existió”.
El Alto Valle como escenario sin nombre
La historia transcurre en el Alto Valle, pero nunca se menciona una ciudad en particular. “Queríamos que cualquiera pudiera reconocer el lugar. Puede ser Neuquén, Cipolletti, Allen, General Roca. Las dinámicas son muy parecidas”, explica Berenguer. Breglia agrega: “Sin proponérnoslo, el paisaje terminó teniendo muchísimo peso. El río, el frío, las estaciones le dieron una identidad muy local”.
Los personajes son antihéroes, lejos del justiciero clásico. “El libro tiene una mirada crítica sobre la Justicia, la policía, la Iglesia, el sindicalismo y la política. Pero nada nace de la fantasía. Todo está inspirado en situaciones que vimos durante años”, concluye Breglia.
Mientras “Muertes administradas” llega a las librerías, los autores ya piensan en los próximos casos. Dicen que todavía quedan muchas historias por resolver.