Explosión de garrafas en Famaillá: vecinos perdieron todo tras años de advertencias desoídas
Dos familias de Famaillá lo perdieron todo tras una explosión en un depósito de garrafas contra el que venían advirtiendo por años. Una mujer resultó internada y exigen responsabilidades.
Una tragedia evitable arrasó con dos hogares en el barrio 200 Viviendas de Famaillá luego de que un depósito de garrafas explotara, confirmando los peores temores de los residentes que durante años denunciaron el peligro inminente. El incendio de gran magnitud, ocurrido la mañana del sábado 17 de enero de 2026, provocó explosiones en cadena que destruyeron completamente las viviendas linderas, dejó a dos familias en la calle y a una mujer internada con fracturas.
El siniestro se desató pasadas las 10 de la mañana en el depósito, ubicado a escasos metros de las casas. Víctor Salinas, uno de los vecinos afectados, relató que todos los integrantes de su familia se encontraban despiertos y realizando tareas cotidianas cuando una fuerte detonación quebró la normalidad. En la vivienda principal vivían su abuela, Gladys Villafañe, junto a su madre, una tía y tres hermanos menores.
Huida desesperada entre explosiones
Erika Ibarra, otra de las damnificadas, acababa de regresar del centro cuando percibió que algo andaba mal. Mientras lavaba los platos, las paredes de su casa comenzaron a ceder. “Vi cómo las garrafas salían despedidas por el aire y explotaban una tras otra”, describió. Con sus tres hijos pequeños durmiendo en una habitación, no dudó y escapó por el fondo del terreno hacia la casa de otros vecinos para salvar sus vidas.
El dramatismo se intensificó en la vivienda de Gladys Villafañe. Su hija, Deolinda Salinas, contó que todo ocurrió en cuestión de segundos. En medio del pánico y la huida, una de sus hermanas cayó al suelo y sufrió la fractura de dos costillas, además de un golpe abdominal. La mujer fue trasladada de inmediato a un centro de salud, donde permanece internada.
Reclamos históricos y una advertencia ignorada
Más allá del shock y las pérdidas materiales, el sentimiento que predomina entre los vecinos es la indignación. Los residentes aseguraron que desde hacía tiempo venían advirtiendo sobre el fuerte olor a gas que emanaba permanentemente del depósito y sobre la supuesta irregularidad de su funcionamiento tan cerca de las viviendas.
Según sus testimonios, los reclamos fueron reiterados pero sistemáticamente desoídos por los responsables del lugar. “No puede ser que haya un lugar donde se vende gas pegado a una casa”, lamentó Deolinda Salinas, visiblemente afectada. Los vecinos sostienen que la tragedia, que los dejó sin patrimonio y con un futuro incierto, era completamente previsible y evitable.
Pérdidas irreparables y un futuro incierto
El fuego no solo consumió las estructuras de las dos casas, sino también recuerdos, documentos y todas las pertenencias de las familias. Entre lo perdido se encuentran bienes que el esposo fallecido de Gladys Villafañe había dejado, además de animales de granja que no lograron escapar de las llamas.
“Se quemó todo, quedamos destrozados”, expresó Deolinda, quien exigió que los responsables del depósito den explicaciones y se hagan cargo de las consecuencias. Mientras tanto, las familias afectadas enfrentan la cruda realidad de no tener un techo donde vivir, sumado al dolor y la bronca por una catástrofe que, insisten, nunca debió ocurrir.
La mañana del sábado 17 de enero de 2026 quedará grabada en la memoria del barrio 200 Viviendas de Famaillá como el día en que las advertencias ignoradas se materializaron en una explosión que cambió sus vidas para siempre.