Explotó un peaje en Colombia: el primer desafío a la "mano dura" de Abelardo de la Espriella
El peaje de Mandiva voló por los aires en un ataque que desafía al nuevo presidente. ¿Qué mensaje enviaron los grupos armados? Los detalles del operativo y las medidas que anunció el gobierno.
Un estallido sacudió este sábado el peaje de Mandiva, en Santander de Quilichao, departamento del Cauca, sobre la ruta Panamericana. El ataque ocurrió apenas un día después de que Abelardo de la Espriella asumiera la presidencia de Colombia, en medio de su promesa de "mano dura" contra los grupos armados. Dos vigilantes resultaron heridos leves y la infraestructura sufrió daños de consideración.
Según el relato de uno de los vigilantes, una persona abandonó un automóvil en el lugar y escapó en moto. Minutos después, se produjo la detonación. El Ejército colombiano desplegó un operativo con perros entrenados para detectar explosivos en los alrededores, con el fin de descartar la presencia de otros artefactos.
¿Quiénes serían los responsables?
Las autoridades manejan como hipótesis principal la participación de las facciones Dagoberto Ramos y Jaime Martínez, disidencias de las FARC que quedaron por fuera del acuerdo de paz de 2016. Sin embargo, hasta el momento no hubo una atribución oficial del ataque. La ministra de Transporte, Elsa Noguera, calificó el hecho como "atentado terrorista" y aseguró que el Gobierno trabaja para restablecer la circulación en la Panamericana. "Colombia no se va a arrodillar ante la violencia ni va a permitir que destruyan las obras que conectan a nuestras regiones", sostuvo.
El contexto: el giro de De la Espriella
El ataque se produjo horas después de que el nuevo mandatario anunciara el fin de la política de diálogo con los grupos ilegales, impulsada por su antecesor Gustavo Petro. En su primer discurso, De la Espriella afirmó que las organizaciones criminales deberán elegir entre "someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza pública". "La opción del diálogo está completamente agotada", sentenció.
En línea con esta postura, el gobierno dispuso el traslado de 117 presos vinculados a los procesos de paz a ocho cárceles de máxima seguridad en Bogotá, Medellín, Girón, Valledupar, La Dorada, Palmira, Ibagué y El Barne. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) explicó que la medida busca impedir que las organizaciones criminales coordinen operaciones desde los penales.
Narcotráfico y apoyo de Estados Unidos
De la Espriella anticipó que el combate al narcotráfico será uno de los ejes de su gestión. Entre sus planes figura retomar las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con herbicidas, que según aseguró cumplirán con los requisitos de la Corte Constitucional y no causarán daños ambientales ni sanitarios. El giro en seguridad contará con respaldo de Estados Unidos, que anunció un paquete de asistencia económica y de seguridad por US$1000 millones para el nuevo gobierno colombiano.

