Expoagro 2026: La radiografía del campo argentino que pocos se atreven a contar
En la megamuestra que cumple 20 años, se escucharon desde el optimismo por las exportaciones hasta el relato crudo de quienes tuvieron que dejar todo. ¿El campo está “bárbaro” o al borde del abismo? Las declaraciones que dividen aguas.
La megamuestra agropecuaria que cumple 20 años volvió a ser el termómetro de la producción nacional. Mientras algunos productores ven un rayo de esperanza, otros cargan con el peso de una crisis que los obligó a abandonar. TN recorrió los pasillos de San Nicolás y captó las voces que definen el momento crucial del sector.
Eduardo Farina, un productor de 64 años de Mayor Buratovich, partido de Villarino, recorrió 800 kilómetros para no perderse la cita. Junto a su esposa, la maestra rural jubilada Iris Echarte, se definen como “nietos de productores agropecuarios y abuelos de futuros productores”.
Su actividad fuerte es la ganadería, aunque hace algo de agricultura. “Estamos acostumbrados a apostar a que esto sea cada vez más eficiente”, afirmó. Para él, la ganadería “ahora se recompuso y pasó un poco al frente”.
¿Optimismo con cautela?
Farina reconoció cambios favorables desde la asunción de Javier Milei, pero pidió políticas a largo plazo. “Son inversiones grandes, y hay que pensarlas un poco. Porque sino, por querer crecer, a veces terminás yendo para atrás”, opinó.
Su esposa Iris fue más directa: “Las políticas económicas tienen que ser a largo plazo, no que al tiempito venga otro gobierno y cambie todo. Muchas veces nos han modificado las reglas de juego”. El productor bonaerense averiguó créditos para equipos de riego en una zona donde también se producen cebollas, muy demandadas por Brasil.
La otra cara de la moneda: el relato de la frustración
Diego Riera, de 58 años y proveniente de Firmat, Santa Fe, pintó un panorama completamente distinto. Tuvo que abandonar la ganadería por “los golpazos del gobierno anterior” y por sufrir reiterados hechos de cuatrerismo.
Siembra maíz, soja y a veces trigo, pero no es optimista. “Los costos subieron más que el valor de los granos durante los últimos 2 años”, sentenció. Criticó las “retenciones cero” efímeras del Gobierno: “El gobierno nacional dice algo, y la gente se come la curva”.
Riera, que también es fabricante de repuestos, se quejó de la presión fiscal que lo imposibilita competir con Brasil y China. Se definió como un “productor chico” y aseguró que el buen momento ganadero no es para los pequeños, que en su mayoría ya dejaron la actividad.
La mirada técnica: un futuro promisorio con advertencias
Víctor Adrián Lipchak, ingeniero agrónomo jujeño de 61 años, llegó a Expoagro con su esposa y 14 alumnos. Como director técnico de una planta de alimentos y un molino, mostró un entusiasmo contundente.
“El campo está bárbaro”, afirmó. “Ahora están tonificados los precios de los granos y hay miles de toneladas de carne comprometidas para exportación a China, Estados Unidos y la Unión Europea”. Dijo que el precio doméstico de la carne ya subió un 30% en enero.
Lipchak analizó que “lo que hoy es una mala noticia para el consumidor, es una buena noticia para el país porque se va a exportar mucho”. En la muestra, vio remates con novillos a $5700 el kilo vivo y destacó líneas de crédito del Banco Nación con tasas del 19% anual en pesos a 60 meses para maquinaria nacional.
“Es excelente, muy por debajo de la inflación, que no creo que sea menos de 19% en los próximos 2 o 3 años”, evaluó sobre los créditos. Sin embargo, lanzó una advertencia: “El asunto es que siga estable la economía, porque uno nunca sabe lo que va a pasar en 60 meses”.
La vigésima edición de Expoagro dejó en claro que el campo argentino es un universo de contrastes. Donde unos ven la recuperación y el ingreso de divisas, otros recuerdan el abandono forzado y una rentabilidad que se esfuma. El pulso del sector late entre la esperanza y la desconfianza.