Expoagro fue testigo de un hecho inédito: la revelación que cambia todo para los contratistas del campo
En Expoagro, una cumbre histórica reveló el cambio radical que enfrentan los contratistas. Con un dato impactante sobre la información que manejan y una advertencia sobre su futuro, los especialistas dejaron en claro que nada volverá a ser como antes en el campo argentino.
En el marco del 20° aniversario de Expoagro edición YPF Agro, se desarrolló un encuentro histórico: la primera Cumbre de Contratistas edición Piersanti. El Auditorio de Agronegocios CREA reunió a decenas de prestadores de servicios agrícolas de todo el país en una jornada que analizó el presente y el futuro de un sector que mueve la maquinaria productiva nacional.
Para muchos de los asistentes, la convocatoria tuvo un tono especial, representando un reconocimiento largamente esperado. El sector de contratistas rurales agrupa entre 15.000 y 18.000 empresas y genera alrededor de 72.000 puestos de trabajo, siendo responsable de cerca del 80% de las labores agrícolas en la Argentina.
Un llamado a la formalidad y al financiamiento
“Emociona tener este protagonismo en esta cumbre después de tantos años de luchar”, expresó Luis “Freddy” Simone, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA), durante la apertura. En su intervención, planteó una de las principales preocupaciones del sector: el acceso al financiamiento.
“No pedimos privilegios, sino condiciones justas, políticas que nos acompañen”, sostuvo, al remarcar la necesidad de contar con créditos adaptados a la dinámica del contratista, con plazos más largos que permitan renovar maquinaria e incorporar nuevas tecnologías.
El panel de la cumbre reunió a especialistas de distintas áreas. Participaron el meteorólogo Leonardo De Benedictis, el ingeniero agrónomo Hernán Ferrari, el economista Salvador Di Stéfano y Pablo Pereyra, quien explicó las herramientas de financiamiento disponibles. La mesa fue moderada por el periodista Héctor Huergo.
La revolución que ya está ocurriendo
Uno de los momentos más esperados fue la presentación de Hernán Ferrari, quien planteó un escenario de cambio profundo. Según explicó, el contratista que viene será muy distinto al que dominó el trabajo agrícola durante las últimas décadas.
“Cuando uno se posa veinte años atrás, la conversación del contratista era ancho de trabajo, velocidad de avance, potencia o capacidad de tolvas”, señaló. Pero hoy, en las conversaciones del sector aparecen conceptos como algoritmos, inteligencia artificial, automatización o máquinas capaces de autorregularse.
“Hoy hablás con los contratistas y te empiezan a hablar de algoritmos, autonomía, piezas que se autorregulan, inteligencia artificial”, describió Ferrari. Ese salto tecnológico exige redefinir la identidad del sector. “El contratista tiene que formular un nuevo ADN”, afirmó.
En su exposición propuso cinco “genes” para ese nuevo material genético del sector: identidad empresaria, talento humano, contratos formales, incorporación de tecnología y gestión de datos. El primer paso, según Ferrari, es que el contratista deje de verse únicamente como un prestador de tareas y adopte una mirada empresarial.
El tesoro oculto que poseen los contratistas
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el valor de la información que generan las máquinas agrícolas modernas. Cada sembradora, cosechadora o fertilizadora produce una enorme cantidad de datos sobre suelos, rendimientos, clima o manejo de cultivos, pero gran parte de esa información se pierde.
“Muchas veces se termina de cosechar, se dice cuánto rindió el lote y esa información se borra”, explicó Ferrari. Para el especialista, ese es uno de los grandes desafíos. Los contratistas argentinos poseen una base de datos gigantesca que podría convertirse en un recurso estratégico.
“Los contratistas tienen alrededor de 34 millones de gigabytes de información sobre nuestros suelos, los campos y los granos”, afirmó con contundencia. Organizar y aprovechar esos datos permitiría mejorar la toma de decisiones productivas y generar nuevas oportunidades de negocio.
“Cuando agrupemos esa información y la ordenemos, el contratista puede transformarse en el futuro Google del campo”, planteó, generando un murmullo de asombro en el auditorio.
Además, destacó que la incorporación de tecnología puede mejorar la eficiencia económica. Innovaciones como transmisiones más eficientes o sistemas de automatización permiten reducir costos clave. “Podemos ahorrar entre un 10 y un 20% de gasoil y aumentar la superficie trabajada”, explicó.
Este punto es central en un contexto de presión sobre la rentabilidad. Según Ferrari, el margen neto promedio del sector ronda actualmente el 4%, mientras que los mejores operadores logran niveles cercanos al 12%. A eso se suma que, en la última década, el precio real de los servicios cayó cerca de un 38%.
“Tenemos que cuidar a este actor fundamental para la producción de alimentos”, afirmó Ferrari. El futuro del sector, concluyó, estará cada vez más vinculado a la tecnología y a la inteligencia artificial. “La inteligencia artificial no tiene techo y va a ser un aliado del contratista”, sostuvo.
El desafío será adaptarse a una agricultura cada vez más compleja, donde la eficiencia, la información y la innovación serán determinantes. Y donde los contratistas, como recordó Ferrari ante un auditorio colmado, seguirán siendo protagonistas de una tarea central: hacer posible que la tecnología llegue al lote.