Expulsados de geriátricos y alquileres: la crisis que empuja a los abuelos de Paraná a dormir en la calle
¿Qué pasa cuando los abuelos ya no pueden pagar un geriátrico o un alquiler? En Paraná, muchos terminan en la calle. Los detalles que estremecen.
La crisis económica está expulsando a los adultos mayores de Paraná de sus hogares y geriátricos, y los albergues municipales ya no dan abasto. Un sistema que no los contiene los deja a la deriva, con jubilaciones que no alcanzan ni para comer.
Días atrás, un matrimonio de jubilados fue hallado en su departamento de Cipolletti, Río Negro, en un aparente pacto suicida por deudas y el aumento del alquiler. El hombre murió; su esposa sobrevivió y pasó 48 horas junto al cuerpo. En San Pedro de Jujuy, un abuelo de 73 años fue demorado por robar una lata de arvejas, carne y fiambre: lloró y dijo “no tenía para comer”.
Estos casos reflejan una realidad que golpea a todo el país, y Paraná no es la excepción. Los funcionarios municipales admiten una emergencia social que castiga con especial dureza a los más grandes.
Del geriátrico a la calle
Enrique Ríos, secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Paraná, confirmó a UNO que hay un flujo constante de adultos mayores que terminan en situación de calle tras perder su vivienda. Los operativos municipales relevan testimonios de ancianos que residían en alquileres o en geriátricos privados que ya no pueden costear.
La crisis rompió la red de contención. Ríos señaló que muchos deambulan por la zona de la Catedral, el microcentro y los barrios. La situación se agrava porque los propios geriátricos enfrentan retrasos críticos en los pagos de obras sociales como PAMI, lo que dificulta el mantenimiento de sus servicios.
Arsenio Mendoza, exdefensor general del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos y coordinador del proyecto Miércoles Mayores, describió un escenario donde “el cuerpo de los adultos mayores ya no aguanta” y la política da la espalda bajo el lema de “no hay plata”. Advirtió que la jubilación mínima está debajo de la línea de pobreza, haciendo imposible “sobrevivir sin asistencia externa”.
Solidaridad anestesiada
La demanda desbordó los dispositivos municipales. Ríos detalló: “El refugio de calle Carbó está colapsado y en el Teresa de Calcuta tuvimos que incorporar camas adicionales de urgencia porque la demanda nos supera; incluso refuncionalizamos un lugar en la Casa de la Mujer para dar respuesta a la necesidad habitacional inmediata”.
Para emergencias, el municipio mantiene guardia permanente en el 103 (Defensa Civil), el 147 y el dispositivo de calle Belgrano. En Defensa Civil hay lugar para alojar temporalmente a quienes están en estado delicado, aunque es un espacio momentáneo.
También entregan 100 módulos alimentarios especiales para adultos mayores con carne, lácteos, queso y huevos, a través del Banco de Alimentos de Paraná. Ríos aclaró que esta asistencia se realiza bajo requerimiento y no es una política universal, porque “ante el gran grado de empobrecimiento, nos preocupa no poder sostenerlo en el tiempo si la demanda se eleva exponencialmente”.
Mendoza introdujo el concepto de “solidaridad anestesiada”: aunque el país fue históricamente solidario, hoy ese sentimiento parece “aplastado o silenciado” por una crisis que “fulminó” a las ONG y dejó a las familias sin capacidad de ayuda. El resultado: cerca de 300 personas deambulan diariamente por el microcentro, muchas revolviendo contenedores de basura.
“La situación en los barrios es imposible de evaluar porque la cifra se multiplica exponencialmente”, consideró Ríos. En barrio Mitre, vecinos le contaron que en zonas como el ex frigorífico municipal hay gente durmiendo adentro. También es común ver personas durmiendo a la intemperie en el predio del antiguo hipódromo, sobre avenida Almafuerte, y en las inmediaciones del hospital San Martín.
Deterioro físico
Un fenómeno alarmante es el “envejecimiento prematuro”. Se han asistido a personas de entre 49 y 57 años que, por las privaciones de la calle, presentan un deterioro físico propio de ancianos de avanzada edad. “Hay un deterioro muy grande producto de la situación en que viven”, explicó Ríos.
Miércoles Mayores
Arsenio Mendoza coordina Miércoles Mayores, un espacio de diálogo, aprendizaje y contención para adultos mayores en Paraná, enmarcado en el programa de Adulteces y Vejeces de la Uader. El objetivo es empoderar a los jubilados para que unifiquen su voz y reclamen por sus derechos. “El adulto mayor no tiene tiempo de esperar a que esto mejore”, enfatizó.
El próximo miércoles 19 se abordará “¿Qué es la Cultura del Buen Trato?” y se conversará sobre Gerontoactivismo para desarmar el viejismo y la exclusión, junto a profesionales del programa. Será en Casa Grande (Andrés Pazos 35) desde las 15 horas, con entrada libre y gratuita.