Extorsionaban desde la cárcel con una foto de tu casa: cómo cayó la banda
Tenían los datos, la dirección exacta y hasta una foto de la casa de sus víctimas. Lo que no calcularon fue el rastreo de antenas y cuentas virtuales que terminó con seis allanamientos, tres de ellos puertas adentro de cárceles bonaerenses.
Una banda que operaba como un verdadero «call center tumbero» desde cárceles bonaerenses quedó desarticulada tras seis allanamientos simultáneos. Los presos extorsionaban a usuarios de páginas de escorts con datos personales obtenidos de perfiles falsos y amenazas cada vez más precisas.
La investigación la llevaron adelante efectivos de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SDDI) de Lomas de Zamora, bajo la órbita de la UFI y J N.º 19, a cargo del fiscal Ignacio Gabriel Torrigino, con la intervención del Juzgado de Garantías N.º 6, que conduce la jueza Laura Ninni.
El denunciante que destapó todo
El caso arrancó el 11 de julio pasado, cuando un joven de 24 años, vecino de Lomas de Zamora, se presentó en la Comisaría 1.ª para contar que lo estaban hostigando por teléfono. Los extorsionadores lo amenazaban con divulgar supuestas consultas que habría hecho en el sitio de servicios adultos «Gemidos» y le mostraban datos certeros sobre su identidad y su entorno familiar.
Preso del pánico, el muchacho transfirió primero 200 mil pesos. Después, aconsejado por un allegado, decidió radicar la denuncia formal.
«Hacían publicaciones en Gemidos, después se contactaban con clientes y los amenazaban con datos personales, incluso conseguían datos de su familia. Les hacían creer que habían infringido las normas de la página por contactar acompañante y no concretar el encuentro y que tenían que pagar sumas de 500 mil pesos para evitar represalias. Se contactaban desde varios teléfonos mediante textos, audios y llamadas», relató a DiarioConurbano.com.ar una fuente ligada a la pesquisa.
El mismo informante agregó un dato que dimensiona la impunidad con la que se movían: «La misma banda tiene denuncias en varios departamentos judiciales pero hasta ahora nadie los había logrado identificar».
El método: datos reales, amenazas concretas
El engaño se sostenía sobre la carga de información personal en perfiles apócrifos de la página de acompañantes. Con esos datos en mano, los reclusos —con ayuda de cómplices en libertad— ponían en marcha la maquinaria extorsiva.
«Les decían a las víctimas que si no pagaban iban a mandar a alguien a la casa, incluso le pasaban la dirección exacta y le enviaban una foto de la vivienda, y también invocaban falsos contactos con la justicia, amenazando con activar causas penales por haber contactado a menores de edad», detalló el investigador.
El rastreo que desarmó la estructura
Los detectives de la Sub DDI de Lomas hicieron un trabajo tecnológico minucioso: análisis de antenas, consumo de paquetes de datos y seguimiento de las cuentas bancarias de destino, entre ellas una de la billetera virtual Prex. Así lograron reconstruir la jerarquía de la organización.
Dentro de las cárceles, el engranaje tenía roles definidos. En la Unidad 23 de Florencio Varela operaba M. L. F. M. (41), señalado como el encargado de crear los perfiles falsos y captar víctimas. En la Unidad 30 de General Alvear actuaba como extorsionador A. L. A. P. (23). Y en la Unidad 43 de González Catán estaba R. R. L. (61), quien recibía los retornos del dinero obtenido.
Afuera, dos mujeres completaban el esquema. En la zona de San Martín fue detenida M. S. C. (45), titular de la cuenta a la que el denunciante transfirió el dinero. En Isidro Casanova, partido de La Matanza, aprehendieron a M. O. (42), encargada de redistribuir los fondos hacia los reclusos.
Seis allanamientos y celulares clave
Con las órdenes del Juzgado de Garantías N.º 6, los efectivos entraron en tres pabellones carcelarios y en viviendas particulares. El resultado: el secuestro de celulares clave usados para las llamadas extorsivas y para administrar las cuentas virtuales.
Los imputados quedaron a disposición de la Justicia bajo la carátula de «Extorsión en concurso real con encubrimiento agravado y amenazas». M. O. recuperó la libertad tras notificarse las actuaciones, en virtud del artículo 161 del Código Procesal Penal. M. S. C., en cambio, será trasladada a sede judicial para prestar declaración indagatoria.