Fabrican en Córdoba una prótesis que hoy cuesta hasta 60.000 dólares
Ocho mil dólares es el piso. Sesenta mil, el techo. En el medio, miles de personas que necesitan una prótesis mioeléctrica y no pueden pagarla. Un equipo de la UNC ya trabaja en la solución que promete cambiarles la vida.
Un equipo de la Universidad Nacional de Córdoba desarrolla una prótesis mioeléctrica de miembro superior con materiales locales y código abierto, para que dejar de ser inalcanzable no sea un privilegio. La iniciativa busca romper una barrera que en Argentina y América latina deja a miles de personas sin acceso a esta tecnología.
Perder un miembro no es solo perder una función física. Afecta la autonomía, las tareas de todos los días y el vínculo de cada persona con su propio cuerpo. Con ese punto de partida, estudiantes, investigadores e investigadoras de la UNC trabajan en una alternativa accesible.
Quiénes están detrás del proyecto
El desarrollo está liderado por Antonio Jesús Pereira Petruele, estudiante de Ingeniería Biomédica y técnico en Informática, junto a Andrés Benjamín Gutiérrez, que coordina el equipo, y otros integrantes de un grupo interdisciplinario.
La propuesta se inscribe en el Programa de Educación en Ciencia y Tecnología (PECyT) de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNC. Además, recibió una mención especial en el concurso UNC Innova 2026, organizado por la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la casa de estudios.
El problema que buscan resolver
En el mercado, una prótesis mioeléctrica comercial tiene precios que van de los 8.000 a los 60.000 dólares. Para la mayoría de los pacientes de la región, esa cifra es directamente inalcanzable.
Las opciones que quedan suelen ser prótesis mecánicas accionadas por cables o dispositivos fundamentalmente estéticos, con una prestación funcional bastante menor.
Cómo será la prótesis de la UNC
El objetivo del equipo cordobés es una prótesis modular, personalizable y de código abierto. La idea es fabricarla con materiales y componentes que se consiguen en el país, y que su mantenimiento no dependa de servicios técnicos especializados en el exterior.
Así, el proyecto apunta a que la tecnología deje de ser un lujo y se convierta en una posibilidad concreta para más usuarios.