Aldo Paniagua trabajaba en el frigorífico El Porvenir cuando las quincenas empezaron a llegar tarde y las jornadas se estiraban a 12 horas. Hoy la planta cerró y la empresa ofreció pagar la mitad: lo que reclaman los 100 trabajadores en Trabajo.
La planta de Ganadera El Porvenir, en Apóstoles, ya no funciona. El cese definitivo de las actividades del frigorífico dejó sin empleo a un centenar de trabajadores de la zona, y este mediodía los operarios, acompañados por la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y otras representaciones gremiales, se sientan en el Ministerio de Trabajo de Misiones para destrabar el pago de los sueldos que quedaron pendientes y de las indemnizaciones.
La reunión llega en un momento de máxima tensión: la empresa ofreció abonar solo la mitad de las indemnizaciones, repartida en tres cuotas, y los sindicatos rechazaron la propuesta sin matices.
Una oferta que los gremios no aceptan
El argumento de los trabajadores es concreto: la firma nunca presentó formalmente un procedimiento preventivo de crisis, el mecanismo que la ley exige para justificar un recorte en las liquidaciones. Sin ese paso, sostienen, no hay margen para pagar menos del 100%.
La negativa quedó ratificada en la sede laboral y este martes vuelve a ponerse sobre la mesa. Del otro lado, la patronal ya formalizó su propuesta tras el vencimiento de la conciliación obligatoria.
De Raini a Carmona: el traspaso que cambió todo
Para entender cómo se llegó a este final hay que retroceder a fines de 2019. Fue entonces cuando el establecimiento dejó de pertenecer a Demetrio Raini —una firma vinculada al grupo Rosamonte— y pasó a manos de Ganadera El Porvenir, con Diego Carmona al frente de la gestión.
El traspaso del personal se hizo con el Ministerio de Trabajo y los gremios del sector como veedores, entre ellos el Sindicato de la Carne y UATRE. Los empleados aceptaron una compensación en cinco cuotas y se sumaron a la nueva administración con una retención horaria de 79 horas quincenales. La promesa formal: regularizar en tres meses la jornada de ocho horas y los haberes.
Nada de eso se cumplió. Hacia mediados de 2020 las faenas ya se estiraban entre 10 y 12 horas diarias para sostener la producción, pero la liquidación seguía clavada sobre el piso quincenal. Los ingresos quedaron por debajo de la canasta básica.
La primera huelga y el reglamento que nunca se homologó
En junio de 2020, la falta de pago de las quincenas y del medio aguinaldo desató la primera medida de fuerza dentro de la planta de Apóstoles. Aldo Paniagua, trabajador administrativo del frigorífico, repasó esos días en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.
“En junio de 2020 pararon porque no habían cobrado la quincena ni el aguinaldo. El gerente de ese momento quiso suspender a siete trabajadores y hubo discusiones porque lo único que exigían era cobrar sus sueldos. Tras esa medida pagaron la quincena ese mismo día, pero después quisieron aplicar sanciones disciplinarias de siete días, las cuales fueron rechazadas tanto por el personal como por el Ministerio de Trabajo y el gremio de la carne”, relató.
Las gestiones de los delegados y del gremio de la carne consiguieron después sumar un plus de 13 horas sobre las 79 quincenales para poder sostener las labores de faena. Aun así, los operarios denunciaron presión interna y atrasos permanentes.
“Apareció un reglamento interno que la empresa pretendía hacer firmar, pero no tenía validez porque jamás fue presentado ni homologado por el gremio. Había una clara persecución laboral mientras los pagos seguían fuera de término. Quienes debían cobrar el día 5 terminaban percibiendo sus haberes entre el 10 y el 20, y los quincenales pasaban del día 20 al 27 sin certezas”, remarcó Paniagua.
La caída de la faena y los 56 días de atraso
Con los cambios de gerencia, el nivel de faena se derrumbó. Las deudas salariales llegaron a acumular demoras de hasta 56 días para abonar una sola quincena, mientras la conducción de la empresa justificaba los retrasos atando el envío de fondos a subsidios provinciales.
El desenlace fue el cierre total y el cese de operaciones. El golpe se siente en la economía de Apóstoles, Azara, San José y Concepción de la Sierra, de donde proviene buena parte del plantel.
“En las reuniones anteriores nos transmitieron que la intención era indemnizar a todo el personal del frigorífico y ofertaron pagar el 50% en tres cuotas. Los tres gremios rechazamos rotundamente esa propuesta en el Ministerio de Trabajo porque la empresa jamás presentó un procedimiento de crisis que busque justificar un recorte. Los trabajadores exigen el cobro del 100% de las indemnizaciones y de todos los salarios que nos deben”, ratificó el trabajador.