Fue un piloto, y por extensión un gran animador de carreras. Dejó en el deporte, como dejan los grandes, una huella que es guía de muchos, incluidos familiares. Conrado Medina falleció en la madrugada del miércoles 8 en su Monteros natal.

Medina será velado en su ciudad natal hasta el jueves a las 10 en una sala de Rivadavia y Congreso. Había sido operado varias veces del corazón y en los últimos tiempos sufrió un ACV. Estuvo más de 20 días internado.

Había nacido el 24 de agosto de 1945. Estaba próximo a cumplir 73 años. Durante años, trabajó como funcionario judicial. Incluso, tomó parte de un equipo periodístico en Canal 8, cuando con Fernando Malmierca y Juan Carlos Golo participaba de transmisiones automovilísticas en esa señal.

Quienes lo conocieron, recuerdan su buen humor, su don gentes, su búsqueda permanente de estar informado sobre todo lo atinente a los motores. De hecho, estaba en contacto con pilotos, preparadores y allegados de todas las épocas. Sus amigos lo calificaron como excepcional en todo sentido, generoso y con un corazón gigante.

En abril de este año, Motorplus Tucumán tuvo un encuentro con Medina, acompañado en esa oportunidad por un reconocido preparador de nuestro automovilismo, José “Kiti” Torres. Fue en ocasión del Rally de Famaillá.

Aquel día, Conrado recordó que debutó en 1968, en una Vuelta del Norte, en la que Carlos Reutemann hizo su última carrera en el automovilismo local, con un Renault Gordini. “Tenía un tío, Osvaldo Medina, que corría y había perdido un pie en un accidente. Cuando lo visitaba, él me mostraba las fotos y eso me llevó a querer hacerlo. Después comencé a acompañar a las carreras a Dardo Mendía, de Monteros, y ahí me prendió del todo”, contó. Turismo Nacional y rally fueron algunas de las categorías en las que compitió.

El monterizo desgranó numerosos recuerdos. Uno de ellos, cómo si no, de un lugar donde le gustaba correr. “Siempre me acuerdo de la recta de Tin Tin, que queda en los Valles, entre Salta y Tucumán. Tiene 32 kilómetros de subidas y bajadas, era fantástico andar a fondo tanto tiempo.”

Y también hubo anécdotas. “Los otros días mandé a comprar un repuesto en Jesús María y le dije a mi hijo que se llegue por la casa de Rubén Brizido, y le mande una foto. Él fue quien en aquella famosa carrera El Impenetrable, por esquivar una vaca, tiene un accidente. Chocó con un árbol y nosotros paramos, lo levantamos y lo llevamos a un puesto sanitario y de ahí lo llevaron en helicóptero a Santiago del Estero. Por suerte, se salvó. Después de un tiempo, en una largada, se llegó, me saludó, agradeció y nos hicimos amigos.