Falleció Lila Pastoriza, la periodista que sobrevivió a la ESMA y llevó su testimonio a los juicios
Fue secuestrada en 1977 y sobrevivió a la ESMA. Tras su exilio, su testimonio fue clave en los juicios por la verdad. ¿Cómo fue su vida dedicada a la memoria después de semejante experiencia?
La periodista y ex militante Lila Pastoriza, secuestrada y detenida ilegalmente durante la dictadura, falleció en las últimas horas. Su vida estuvo marcada por su paso por la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde permaneció cautiva quince meses, y por su incansable lucha por la memoria, la verdad y la justicia, que la llevó a declarar ante los tribunales y a trabajar en espacios de memoria.
Nacida en Mar del Plata, Pastoriza comenzó su militancia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Su compromiso la llevó a trabajar como periodista en la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), un medio fundado por el emblemático escritor y periodista Rodolfo Walsh.

El cautiverio y el exilio
En 1977, fue secuestrada por las fuerzas de la dictadura cívico-militar, cuando formaba parte de la agrupación Montoneros. Su destino fue la ESMA, uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio más grandes del país. Durante su cautiverio, fue obligada a trabajar en la organización de un archivo periodístico dentro del mismo predio.
Su liberación llegó el 25 de octubre de 1978. Tras recuperar la libertad, inició un largo exilio. Primero se radicó en España y luego en México. En ese país se casó con el exdiputado Aníbal Jozami, quien falleció el año pasado, en 2024.
La lucha desde el exterior y el regreso
Durante su tiempo fuera de la Argentina, no cesó en su activismo. Presentó un informe detallado sobre su cautiverio ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Además, participó activamente en la Casa Argentina de Solidaridad (CAS), una organización que promovía la liberación de detenidos ilegales, entre los que se encontraba su entonces esposo, Eduardo Jozami.
Con el regreso de la democracia, Pastoriza volvió al país en 1984. Su testimonio se volvió fundamental para la reconstrucción de la verdad histórica. Declaró ante la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (CONADEP) y, posteriormente, en el histórico Juicio a las Juntas Militares de 1985.

Una vida dedicada a la memoria
A lo largo de su carrera profesional, colaboró con distintos medios de comunicación. Sin embargo, una parte central de su vida estuvo vinculada a los espacios de memoria. Trabajó en el proyecto del Parque de la Memoria y, de manera significativa, en el Espacio de la Memoria ubicado en la ex ESMA.
Su relación con ese lugar fue profundamente paradójica. En diversas entrevistas, Pastoriza recordó que la ESMA era “el lugar que más miedo me daba” durante su cautiverio. Años después, sin embargo, regresó a trabajar allí cuando el archivo del Centro de la Memoria fue trasladado al predio durante el gobierno kirchnerista.
Entre los objetos que logró recuperar de ese oscuro período se encuentra una carta que el propio Rodolfo Walsh le había escrito a su hija. Su testimonio siguió siendo clave en numerosas causas judiciales contra represores de la última dictadura, manteniendo viva la llama de la justicia hasta el final de sus días.