Falú vuelve a Neuquén: qué lleva en la guitarra después de 60 años de escenarios

Este domingo, Juan Falú sube a un escenario neuquino con la guitarra y la memoria como único equipaje. Lo que lleva en el repertorio después de seis décadas de música no es lo que muchos imaginan.

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Falú vuelve a Neuquén: qué lleva en la guitarra después de 60 años de escenarios
Falú vuelve a Neuquén: qué lleva en la guitarra después de 60 años de escenarios

Juan Falú se presenta este domingo a las 21 en el Teatro de al Lado de Neuquén capital, con Atilio Alarcón como invitado. Antes de subir al escenario, el guitarrista tucumano habló con Río Negro sobre su carrera, sus recuerdos y el modo en que la guitarra atraviesa toda su vida.

La primera vez que abrazó una guitarra tenía siete años. Fue junto a su padre, que le enseñó los acordes de "Venderé unos ojos negros". Desde entonces no la soltó: "Nunca", enfatiza al recordarlo.

En aquel entonces era un chico que tocaba por pura diversión, sin imaginar lo que el apellido Falú significaba para la música popular ni lo que implicaba tener una guitarra entre las manos. "Justamente por eso me emociona ese recuerdo, porque el niño siguió tocando sin tener la más remota idea de que eso podía ser ni un mandato, ni un destino o una profesión, nada. Era por ganas de tocar nomás", rememora.

Un repertorio armado con la memoria

"Yo voy con la guitarra y la memoria", resume con su acento tucumano sobre lo que propone en vivo. No lleva un set fijo: "No voy con un repertorio preestablecido, sino con todo, y voy seleccionando".

En ese recorrido conviven composiciones propias, clásicos del folclore y alguna novedad. "Por supuesto que hay temas que toco habitualmente, entre composiciones mías y clásicos del folclore argentino. Y trato de incluir algunas de las novedades", avisa quien todavía escribe música a diario.

La guitarra, dice, funciona como un disparador creativo más que como objeto de estudio: "Yo agarro la guitarra como una fuente de ideas. O sea, no la agarro para estudiar nada, sino como un instrumento con el cual desarrollo ideas, ideas musicales". Muchas de esas ideas se escapan; las que quedan, terminan en su obra.

Sobre la inspiración, reflexiona: "Es como un capítulo esencial en la vida de un músico que compone poder tener siempre alguna musa inspiradora y cuando no ocurre, suele vivirse eso como una especie de vacío. Pero ya a esta altura del partido, con todo el camino recorrido, estoy mucho más tranquilo".

Sesenta años de escenarios, cuarenta del primer disco

Este año Falú celebra sesenta años desde su primera presentación formal en un escenario y, al mismo tiempo, cuarenta desde la edición de Con la guitarra que tengo, su primer disco. Entre 1966 y 1986 pasó mucho: se recibió de psicólogo, ejerció la psicología clínica, militó en el peronismo de izquierda y se exilió en Brasil.

En esos años la música estaba presente, aunque no como proyecto profesional. Tocaba en reuniones, peñas y donde apareciera una guitarra. "Yo era un inútil si no tenía la guitarra. Era mi carta de presentación, o como diría el psicoanálisis, mi acompañante contrafóbico", reconoce entre risas.

Ejercer la psicología le demandó unos cuatro años antes del exilio y otro tramo en San Pablo. La dejó cuando sintió que no estaba en condiciones de sostenerla. La decisión de dedicarse a la música llegó después: "Lo decido porque ya había asumido que no iba a continuar con la psicología, y además porque yo regresé en 1984 con un bagaje de composiciones propias que me habilitaba, digamos, a mostrarlas".

Aquel disco de 1986, íntegramente de su autoría, le abrió un camino que sigue hasta hoy.

Más de 200 composiciones reunidas

Durante la pandemia, el encierro le sirvió para revisar su obra. Qué había compuesto, qué había grabado y con quién, y sobre todo en qué y en quiénes se había inspirado. Así nacieron dos libros: Como otros Juanes, editado por la Universidad Nacional de Villa María, y Tucumano soy, por la Universidad Nacional de Tucumán.

A eso se sumaron siete discos temáticos bajo el título Como otros Juanes: Tucumano soy, Para ellas, Con ellas, Asuntos de la guitarra, Asuntos de la Patria, Nanas nenas nenes y Siete temas a ciegas con la Gibson de César.

Ese último registra su experiencia con una guitarra eléctrica, impulsada por César Silva, su técnico de grabación desde hace unos veinte años. "Fue un acto de una enorme irresponsabilidad", bromea. "Porque yo no sé tocar esa guitarra, no uso púa y tampoco puedo digitar a mi manera en una guitarra que tiene las cuerdas más juntitas y más pegadas al diapasón, es muy difícil, pero me encantó cómo sonaba".

El resultado lo sorprendió, sobre todo en temas donde la armonía pesa, como "Vidala del que no está". "Escuchar cómo los acordes tienen una resonancia diferente, mayor, mucho mayor que la de la guitarra española, fue muy bueno para mí", cuenta.

El trabajo de recopilación arrojó un número que lo impresionó: más de 200 composiciones. "No me interesa la cantidad, porque soy muy exigente para asumir algo como composición, muy, muy exigente. Pero es una cantidad que impresiona", admite.

La idea de publicarlas la llevó a dos universidades públicas, Tucumán y Villa María, que aceptaron. La primera se ocupó de la obra tucumana y la segunda de los otros siete capítulos musicales. "Una obra que a mí me resulta valiosísima. No estoy elogiando la obra, sino la iniciativa de que eso esté registrado y que lo hayan hecho universidades públicas", dice.

En el ordenamiento tuvo un rol clave Juani López, exalumno y guitarrista, que catalogó sus obras instrumentales y sus canciones, con fechas de composición, dedicatorias y lugares de grabación.

Qué significa ser Falú

Con todo reunido, Falú encontró una síntesis: "Que hice un camino y que lo hizo Juan". Y agregó una frase que resume su recorrido: "Ser Falú es como un mandato para hacer música y ser Juan es un modo de vivir la música".

"Ver toda la obra ahí da como una tranquilidad, porque yo siempre sentí que tenía que hacer más y más y más, y tocar mejor, y buscar el sonido, y estudiar alguna vez… siempre sintiendo que me falta recorrer algo. Pero al ver eso reunido sentí una calma, una sensación de un camino recorrido", se sincera.

La cita con el público neuquino es este domingo, a las 21, en Teatro de al Lado (Belgrano 3819). Las entradas se consiguen por entradaweb.com y el artista invitado será Atilio Alarcón.

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