Familia de joven atropellado en San Miguel de Tucumán rompe el silencio: “Esto no fue un accidente”

La familia de Axel Tiago Palomino sale a la luz con durísimas denuncias: acusan al conductor de manejar ebrio a más de 130 km/h y revelan un supuesto intento de alterar la prueba de alcoholemia. ¿Qué otras irregularidades denuncian en el operativo policial que los tiene desconfiados?

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Familia de joven atropellado en San Miguel de Tucumán rompe el silencio: “Esto no fue un accidente”

La muerte de Axel Tiago Palomino, de 20 años, tras ser embestido por una camioneta en una esquina céntrica de San Miguel de Tucumán, desató un fuerte reclamo de justicia y graves denuncias contra el conductor y el procedimiento policial. Su familia habló por primera vez, cuestionando la versión oficial y revelando detalles que pintan un cuadro muy distinto al de un simple siniestro vial.

El hecho ocurrió entre las 2:30 y las 3 de la madrugada del domingo, en la intersección de Lamadrid y avenida Colón. Tiago, quien volvía de trabajar en su motocicleta, fue impactado por una camioneta Ford Territory. Según el relato de sus seres queridos, el conductor manejaba a una velocidad excesiva y bajo los efectos del alcohol.

Un joven con sueños truncados

En medio de un dolor profundo, Yanina, hermana del joven, describió a Tiago como una persona dedicada y alejada de los excesos. “Nunca en su vida probó una gota de alcohol. No salía de fiesta”, aseguró con firmeza. Su vida transcurría entre el trabajo, el gimnasio y su familia, con metas claras como competir en fisicoculturismo e ingresar a la Policía. “Era un chico sano, con metas y con ganas de salir adelante”, recordó.

El reclamo de justicia es el eje central de su dolor. “Queremos pedir justicia por Tiago porque era un chico que tenía toda una vida por delante”, expresó Yanina al medio El Ocho, marcando la lucha que emprendieron.

Graves acusaciones contra el conductor

La familia identificó al presunto responsable como Carlos Eduardo Peña Velázquez, de nacionalidad venezolana, quien se encuentra en libertad. Las acusaciones son contundentes: “Nos dijeron que venía a más de 130 kilómetros por hora y en estado de ebriedad”, afirmó la hermana de la víctima.

Pero los señalamientos van más allá de la conducción temeraria. Testigos habrían relatado a la familia que el acompañante del conductor compró “agua con sal” en el lugar, en un presunto intento de que el chofer redujera su nivel de alcoholemia frente a los policías. Además, denuncian que el hombre, tras el impacto, solo se bajó a revisar los daños de su vehículo, sin asistir al joven herido. Otro dato que genera suspicacia es que el domicilio que Peña Velázquez habría dado a las autoridades resulta ser inexistente.

Cuestionamientos al accionar policial y la causa

La indignación de la familia también se dirige hacia la investigación. Uno de los puntos más críticos es la caratulación legal del caso. “No puede ser que esté caratulado como un accidente. Esto no fue un accidente”, sostuvo Yanina, exigiendo que se lo trate con la gravedad que corresponde.

También denuncian irregularidades en el lugar: afirman que había botellas de alcohol en la basura, aunque la policía dijo no haber encontrado pruebas. La demora en la llegada de los servicios de emergencia es otro motivo de queja. Según la familia, la ambulancia y la policía tardaron más de 40 minutos en arribar, y un testigo habría indicado que Tiago aún tenía un pulso débil después del choque.

El temor a un encubrimiento o a la manipulación de la causa está presente. “Sentimos que hay cosas que no se están haciendo bien. Tenemos miedo de que haya plata de por medio y que se estén ocultando pruebas”, expresaron con desconfianza.

El pedido que une a una familia destrozada

Tiago era el menor de siete hermanos, y su pérdida ha dejado un vacío irreparable. “Destruyó una vida”, dijo Yanina entre lágrimas. Su lucha ahora es colectiva. Familiares y amigos difunden el pedido de “Justicia por Tiago” y solicitan a cualquier persona que tenga información, videos o registros de cámaras de seguridad de la madrugada del hecho, que los aporte para colaborar con la investigación.

El mensaje final es claro y contundente: “Queremos justicia por mi hermano. Que el asesino esté preso para que no sigan ocurriendo estas cosas”. El caso, que conmocionó a la capital tucumana, está lejos de cerrarse y promete seguir generando repercusiones.

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