Femicidio de Érika Álvarez: la camioneta salió de la casa con bolsas negras y las cámaras lo registraron
Las cámaras que apuntan a la casa del militar Sosa registraron una camioneta que entró y salió varias veces, y un dato que la Fiscalía usa para sostener que hubo ayuda después del crimen: las bolsas negras que se cargaron en el rodado. Las defensas ya salieron a responder.
La octava audiencia del juicio por el femicidio de Érika Antonella Álvarez puso el foco en las cámaras de seguridad que apuntan al domicilio del principal acusado. El sargento José Luis Lobo, de la Dirección General de Investigaciones, expuso el análisis de las grabaciones y reconstruyó parte de lo que ocurrió en esa propiedad entre el 6 y el 9 de enero. El testimonio también dejó a la vista los baches del sistema: varias interrupciones impidieron precisar movimientos clave.
La mañana del 7 de enero, bajo la lupa
Uno de los tramos más relevantes se registró pasadas las 9.32 del 7 de enero, horas después del momento en que la Fiscalía ubica el crimen. A esa hora, una persona salió de la vivienda a bordo de una camioneta oscura. El rodado volvió antes de las 10 y, cerca de media hora más tarde, alguien egresó del inmueble con bolsas negras y otros elementos que fueron cargados en el mismo vehículo antes de que se retirara otra vez.
Esa secuencia resulta central para los investigadores porque la acusación sostiene que, después del homicidio, el militar Sosa recibió ayuda de otras personas para ocultar lo ocurrido y organizar su salida de Tucumán.
Quiénes están acusados y qué dice cada defensa
El fiscal Pedro Gallo le atribuye al principal imputado la muerte de Érika y considera que Jorge Chicho Díaz, Nicolás Navarro Flores y Justina Gordillo intervinieron en distintas maniobras para encubrir el homicidio y facilitar la fuga. Las defensas, en cambio, rechazan esas conductas y discuten la participación de sus representados.
El abogado Juan Pablo Bello afirma que Díaz solo pasó por el domicilio para cambiar las cubiertas de una motocicleta KTM y que luego se fue, sin tomar parte en las maniobras investigadas. Los defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim, por su lado, aseguran que Gordillo nunca tuvo contacto con la víctima: según su versión, la mujer se retiró antes de que Érika llegara y volvió cuando el cuerpo ya había sido abandonado.
Sosa, en tanto, admitió en el juicio que él mismo se encargó de deshacerse del cadáver. Esa declaración es uno de los ejes de la disputa sobre el grado de participación de los demás imputados.
La llegada de Érika y la franja del homicidio
Los datos de localización del teléfono celular de la víctima permitieron establecer que Érika arribó a la vivienda alrededor de las 3.50 del 7 de enero. Su ingreso, sin embargo, no quedó filmado por un problema en el sistema de grabación.
Para la Fiscalía, la joven fue asesinada a golpes por Sosa en algún momento entre las 3.50 y las 7 de esa mañana. Después, el cuerpo fue trasladado y abandonado en un basural de Manantial Sur.
Los movimientos previos al crimen
El análisis de Lobo también permitió reconstruir lo que pasó antes de que llegara la víctima. El 6 de enero, a las 17.28, una camioneta oscura —identificada en la causa como camioneta 1— salió de la propiedad. Dentro se observó a una persona delgada, calva y con una remera celeste de mangas cortas, de características físicas similares a las de Sosa.
A las 17.45 llegó una segunda camioneta negra con la inscripción Mundo Limpio. El conductor bajó y se retiró pocos minutos después. Más tarde regresó la primera camioneta y quien la manejaba volvió a entrar a la casa.
Esa noche, a las 21.12, las cámaras captaron la llegada de un automóvil negro de características similares a un Ford Fiesta, que quedó estacionado cerca de la propiedad. La grabación se cortó y no permitió ver quién descendió, aunque después se observó el ingreso de una persona a la vivienda. Los investigadores creen que Gordillo podría haberse trasladado en ese auto, aunque esa identificación forma parte de la hipótesis de la acusación.
Ya en la madrugada del 7 de enero, a las 0.13, el Ford Fiesta se retiró del lugar. Horas más tarde se produjo la llegada de Érika, que no quedó registrada, y la franja en la que la Fiscalía sitúa el homicidio.
La teoría sobre las bolsas y el rol de los imputados
Según el Ministerio Público Fiscal, Navarro Flores también habría intervenido esa noche al deshacerse de dos bolsas que Sosa le habría entregado. La acusación sostiene además que Gordillo siguió vinculada a los movimientos registrados en el domicilio hasta la mañana del 8 de enero.
En ese marco, las imágenes de la mañana del 7 cobraron peso por las idas y vueltas de la camioneta oscura y, sobre todo, por el traslado de las bolsas negras desde el interior de la propiedad.
A las 13.31 de ese mismo día, el Ford Fiesta reapareció en las inmediaciones. Según la interpretación expuesta en el debate, una mujer que podría ser Gordillo bajó del auto, entró al inmueble y se quedó allí hasta la mañana siguiente.
El 8 de enero las cámaras registraron un ir y venir de personas, autos y camionetas desde y hacia la propiedad. La actividad siguió el 9 de enero, la jornada en la que se obtuvo el último registro en video atribuido a Sosa.
El último registro del acusado y los cortes de grabación
Lobo explicó que alrededor de las 19 de ese día se observó la llegada del automóvil vinculado a Gordillo y también la presencia del principal acusado, que arribó en una motocicleta. Una nueva interrupción de la grabación impidió seguir toda la secuencia: cuando las imágenes se reanudaron, Sosa ya no estaba en el lugar y solo quedaba la mujer.
Durante el resto del 9 de enero y a lo largo del día siguiente, las cámaras no volvieron a registrar al acusado, aunque sí captaron movimientos de las camionetas identificadas antes.
Para la Fiscalía, esta reconstrucción es una herramienta para determinar qué ocurrió en la vivienda en las horas posteriores al asesinato y si hubo una actuación coordinada entre los imputados. Las defensas buscan demostrar lo contrario: que la presencia de sus representados en el domicilio o en sus alrededores no implica que hayan sabido del crimen ni que hayan participado en su encubrimiento.
El material tiene limitaciones reconocidas. Los cortes del sistema impidieron ver momentos decisivos, entre ellos la llegada de Érika y algunas salidas e ingresos de personas. Por eso las imágenes deberán evaluarse junto con el resto de las pruebas del juicio: registros telefónicos, testimonios y demás elementos reunidos en la investigación.
La octava audiencia permitió avanzar en la cronología de los hechos, pero quedan puntos por esclarecer, en especial la identidad de algunas personas captadas por las cámaras y la finalidad de los movimientos registrados. El debate continuará con las pruebas destinadas a determinar las responsabilidades penales por el femicidio de Érika Antonella Álvarez y las presuntas maniobras posteriores para ocultar el crimen y facilitar la salida de Sosa de la provincia.

