Femicidio en Vicuña Mackenna: La confesión que selló una condena perpetua
Un año después del femicidio que estremeció Vicuña Mackenna, el acusado enfrentó a la Justicia con una confesión escalofriante. ¿Qué fue lo que dijo ante el tribunal que selló su condena a perpetua?
Un año después del crimen que estremeció a la localidad cordobesa, la Justicia dictó sentencia. Oscar Alberto Díaz, de 66 años, fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de su expareja, Ivana Mónica Guardia, de 61. El veredicto llegó tras un juicio abreviado donde el propio acusado admitió su responsabilidad ante el tribunal.
La Cámara Primera del Crimen de Río Cuarto lo declaró culpable de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género”. La pena máxima se aplicó luego de que Díaz confesara ser el autor del femicidio ocurrido el 6 de marzo del año pasado.
Una noche de horror familiar
El hecho se registró cerca de las 23 horas dentro de la vivienda de la víctima, ubicada en la calle Julio Argentino Roca al 1100, en Vicuña Mackenna. No fue un crimen en soledad: familiares directos de Guardia presenciaron la escena.
Según la investigación, Díaz ingresó a la casa y le disparó a su expareja con una escopeta calibre 28, causándole la muerte en el acto. En el lugar se encontraban el hijo que tenía con la mujer, su nuera y sus nietos.
La situación escaló aún más después del disparo mortal. Los datos de la causa indican que, tras matar a Guardia, el agresor intentó dispararle a uno de los niños mientras el resto de la familia huía desesperadamente para ponerse a salvo.
La fuga y la captura
Luego del ataque, Díaz abandonó la escena del crimen en una camioneta, desatando una intensa búsqueda policial. Su paradero se mantuvo desconocido durante varias horas.
Finalmente, fue localizado en las inmediaciones del arroyo El Ají, sobre la Ruta Nacional N°7. Allí, las autoridades lo encontraron con heridas autoinfligidas tras un intento de quitarse la vida.
Fue detenido en ese estado y trasladado bajo custodia al Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto para recibir atención médica.
Las palabras finales ante el tribunal
Durante la audiencia que definió su destino, Oscar Alberto Díaz utilizó su derecho a las últimas palabras. Su declaración fue una mezcla de asunción de responsabilidad y pedido de perdón.
“Soy consciente y me hago cargo del desastre que he hecho”, afirmó el hombre frente a los jueces. Dirigiéndose a los presentes, añadió: “Le quiero pedir perdón a mi familia, a mi querido pueblo”.
Sin embargo, esta confesión y muestra de arrepentimiento no modificaron la calificación legal del hecho ni la severidad de la pena. La Justicia consideró los agravantes del vínculo y la violencia de género como elementos determinantes para imponer la condena máxima.
El caso, que conmocionó a la comunidad de Vicuña Mackenna, llega así a su fin judicial, dejando una familia destrozada y una sentencia que busca marcar un precedente frente a este tipo de crímenes.