Feria de maquinaria agrícola en Río Negro: el encuentro que transforma la compra-venta en confianza

¿Sabías que en Río Negro se está gestando un espacio donde la confianza vale más que el precio? Descubrí cómo esta feria une a productores de una manera única.

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Feria de maquinaria agrícola en Río Negro: el encuentro que transforma la compra-venta en confianza
Feria de maquinaria agrícola en Río Negro: el encuentro que transforma la compra-venta en confianza

En el kilómetro 1138 de la Ruta Nacional 22, acceso a General Enrique Godoy, se desarrolla hasta el domingo una propuesta que va más allá de la simple transacción comercial. La tercera edición de esta feria reúne alrededor de 130 máquinas, entre usadas y nuevas, con un sello distintivo: el trato directo entre productores.

Gastón Casagrande, organizador del evento y referente del rubro desde hace más de una década, decidió reinventar el clásico esquema de compra-venta. Su objetivo no es solo mostrar equipos, sino recuperar ese espacio de encuentro donde el campo se respira en cada conversación.

¿Qué se puede encontrar en la muestra?

El predio exhibe cerca de un centenar de máquinas usadas y alrededor de treinta equipos nuevos, ofrecidos por concesionarios oficiales. La variedad es amplia: cosechadoras, tractores agrícolas y fruteros, pulverizadoras, rotoenfardadoras, equipos para forraje, implementos de chacra y maquinaria para pequeños y grandes establecimientos.

Las alternativas van desde implementos sencillos hasta tractores de alta potencia. Además, los interesados en unidades nuevas acceden a líneas de financiamiento, mientras que en el mercado de usados las condiciones se pactan directamente entre las partes.

La confianza como moneda de cambio

Casagrande no acepta cualquier equipo. Antes de que una máquina llegue a la feria, recorre los establecimientos y revisa personalmente gran parte de los vehículos. “Si un tractor está flojo de motor o necesita reparaciones, el comprador lo sabe. La confianza vale más que cerrar una venta”, sostiene.

Ese cuidado se refleja en el clima del evento. “Es un evento netamente comercial, pero lo que más me gusta es que vienen solamente productores. Se encuentran viejos conocidos, se arman grupos para tomar mate y charlar. Muchos vienen simplemente porque les gustan los fierros”, resume.

Un negocio que trasciende el fin de semana

Las ediciones anteriores dejaron números contundentes: entre un tercio y la mitad de las máquinas exhibidas se comercializaron durante la feria. Pero el movimiento no termina cuando baja el telón. Muchos productores observan, comparan y vuelven días después para concretar la operación.

Casagrande mantiene el contacto permanente con compradores y vendedores, transformando el evento en el punto de partida de negocios que continúan durante todo el año. “Esto termina siendo una venta de productor a productor. Yo soy un intermediario que saca la máquina del galpón, la muestra durante unos días y genera el contacto entre quienes venden y quienes necesitan comprar”, explica.

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