Festejó su última quimioterapia con una caravana en el centro de Tucumán: la emotiva historia de Valentina
Valentina, de 9 años, celebró su último tratamiento oncológico con una caravana en Tucumán. ¿Qué mensaje dejó a otras familias?
En pleno mediodía, la plaza Independencia se llenó de bocinazos que no anunciaban una recibida ni un casamiento, sino un triunfo muy especial. Valentina Soria Córdoba, de nueve años, celebró con una caravana el fin de su tratamiento oncológico. La nena, oriunda de Tucumán, acababa de salir de su última sesión de quimioterapia y decidió que ese momento no pasaría desapercibido.
Con un turbante lila, una sonrisa imborrable y un cartel que decía "Soy una guerrera. Mi última quimio", Valentina encabezó un recorrido que arrancó en el centro y continuó entre aplausos y saludos. En la caja de la camioneta, carteles rosados con la leyenda "¡Lo logré! Fue mi última quimio. Yo toqué la campana, vos tocá la bocina" emocionaron a más de uno.
La lucha contra el tumor renal
La historia comenzó el año pasado, cuando le diagnosticaron un tumor renal. La pequeña estuvo internada dos meses y, tras un largo camino, recibió el alta oncológica. Su mamá, Anabel Córdoba, contó a La Gaceta: "Ella tenía un tumor renal. Todo empezó el año pasado. Estuvo internada dos meses y gracias a Dios hoy terminó la última quimioterapia".
Ahora, la familia celebra el cierre de una etapa, aunque saben que los controles continuarán. "Tiene que seguir con controles, pero gracias a Dios ya terminó. Salimos a festejar con toda la familia y también para que otros niños vean que todo se puede", agregó Anabel.
Una idea de Valentina
La idea de la caravana fue de la propia nena. "No podía quedar como un día más, por todo lo que ella pasó", explicó su madre. Después del recorrido, el plan era festejar en McDonald's, un deseo que Valentina tenía pendiente. Con la espontaneidad que la caracteriza, la pequeña robó risas al decir: "Quiero decir algo... tengo hambre. Gracias".
Su tío volvió a poner en marcha la camioneta y la celebración siguió con el apoyo de desconocidos que, al leer los carteles, se sumaron con bocinas y aplausos.
Un mensaje para otras familias
Antes de retirarse, Anabel dedicó unas palabras a quienes atraviesan situaciones similares: "Que no bajen los brazos, porque aunque haya momentos difíciles, Dios siempre nos da una oportunidad para seguir luchando y salir adelante. Y, sobre todo, apoyarse en la familia, que son los que van a estar siempre". Además, reveló el deseo más grande de Valentina: "Ella dice que no quiere que ningún niño tenga que pasar por esta enfermedad".
Con esa ilusión y la alegría de haber llegado al final del tratamiento, la niña de nueve años dejó atrás el hospital para empezar una nueva etapa llena de esperanza.