Fiebre, mocos y dolor de cuerpo: por qué confundir gripe con alergia te puede jugar una mala pasada
Con la primavera, las consultas por afecciones respiratorias se disparan en Salta y muchos confunden gripe con alergia. Desde el Programa de Infecciones Asociadas al Cuidado de Salud detallaron las diferencias clave para no automedicarse. ¿Sabés cuál de los dos cuadros no da fiebre?
La llegada de la primavera trae alivio para muchos, pero también un problema que crece en Salta: las consultas por afecciones respiratorias se multiplican por las variaciones térmicas, los vientos típicos de la estación y la mayor concentración de polen y partículas en el aire.
El problema es que muchas veces los cuadros de gripe y las alergias se confunden, y eso lleva a tratamientos equivocados o a la automedicación. Por eso, desde el Programa de Infecciones Asociadas al Cuidado de Salud de Salta detallaron las pautas clínicas para diferenciarlos.
Alergia o gripe: las claves para no equivocarse
Según precisaron desde el programa provincial, las alergias son una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico frente a alérgenos ambientales, que se exacerban con el clima seco y la época de polinización. Un dato clave: no provocan fiebre ni dolores musculares generalizados.
La gripe, en cambio, es una infección viral que se caracteriza por la aparición brusca de fiebre, dolor de garganta, congestión nasal, mialgias intensas y un marcado decaimiento general.
Los especialistas insistieron en la importancia de reconocer estas diferencias para evitar la automedicación y realizar la consulta médica cuando corresponda. En caso de tener síntomas como fiebre, dolor de garganta y mucho decaimiento, recomiendan concurrir al centro de salud u hospital más cercano.
Vacuna antigripal: quiénes deben aplicársela
La vacuna antigripal forma parte del Calendario Nacional de Vacunación, es gratuita y está disponible en centros de salud y hospitales para las poblaciones con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves o complicaciones:
- Personal de salud.
- Personas gestantes en cualquier trimestre del embarazo o puérperas hasta 10 días posteriores al parto si no la recibieron durante la gestación.
- Niñas y niños de 6 a 24 meses.
- Personas de 65 años o más.
- Personas de 2 a 64 años con factores de riesgo como patologías respiratorias crónicas, cardiopatías, diabetes, obesidad mórbida, inmunodeficiencias, pacientes oncohematológicos o trasplantados.
Medidas de prevención y cuidado
Ante la circulación de virus respiratorios y alérgenos de estación, las recomendaciones son claras:
- Evitar la automedicación (analgésicos, descongestivos o antibióticos sin indicación profesional).
- Lavarse las manos periódicamente con agua y jabón, o desinfectarlas con solución a base de alcohol.
- Asegurar la ventilación diaria y cruzada de todos los ambientes del hogar y lugares de trabajo.
- Cubrirse la nariz y boca con el pliegue del codo al toser o estornudar.
- Limitar el contacto estrecho con terceros mientras persistan síntomas respiratorios.
- Mantener una hidratación continua y seguir las indicaciones médicas prescritas.
- Concurrir al establecimiento sanitario de referencia ante cuadros de fiebre persistentes o malestar pronunciado.