El gobernador habló de cañadones que no se llenaban hace 70 años y confirmó una medida que regirá medio año. Mientras tanto, los equipos de emergencia no paran: vuelos sanitarios y asistencia aérea para llegar donde el agua cortó todo.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, salió a explicar por qué las lluvias de las últimas jornadas desbordaron todo lo previsto. Según el mandatario, el fenómeno climático asociado a El Niño golpea con particular dureza a Neuquén y Mendoza, y combina dos rasgos que complican cualquier respuesta: tormentas severas repentinas y cambios de clima en cuestión de minutos sobre zonas muy localizadas.
El agua acumulada es una consecuencia dolorosa, pero natural. El problema de fondo, según el artículo, es que en el país no existe infraestructura capaz de afrontar caudales de esa magnitud.
Qué dijo Figueroa sobre la emergencia
El gobernador se refirió al tema este fin de semana y fue categórico: “es un fenómeno muy complejo y no hay estructura (ni infraestructura) que soporte las abundantes precipitaciones que produce”.
En la misma línea, detalló la situación de los cañadones: “Actualmente se están llenando cañadones que hace 70 años que no recibían semejante cantidad de agua, y la infraestructura con la que contamos queda colapsada. En este sentido, nuestro rol es asistir a la gente y, fundamentalmente, trabajar en la prevención, para lo cual hemos formado un Comité. Como consecuencia de esto, vamos a decretar una emergencia meteorológica por seis meses, sin omitir que estamos invirtiendo cientos de millones de dólares en obras pluvioaluvionales”.
Un plan de obras que no alcanza a tapar décadas
Neuquén atraviesa un plan de obras sin precedentes, pero lo que no se hizo durante décadas no se resuelve de un día para el otro. Por eso la prevención y la mitigación de daños pasan a ser el eje. La Provincia, y en especial sus equipos de emergencia, están abocados a esa tarea: vuelos sanitarios para trasladar pacientes y asistencia aérea con helicópteros para llevar alimentos, agua y otros insumos.
Por qué el suelo ya no absorbe nada
Las precipitaciones inusuales llevaron a los suelos a un índice de saturación cercano al 100%, lo que anula casi por completo la capacidad natural de infiltración. La descarga de volúmenes masivos de agua en pocos minutos es la gran responsable de ese fenómeno.
Especialistas y climatólogos coinciden en dos puntos. Primero, que la naturaleza ultra localizada de las tormentas y el rápido desarrollo de las celdas convectivas —las unidades que las conforman— reducen el margen de predicción operativa a pocos minutos, lo que impide anticipar con exactitud los núcleos más dañinos. Segundo, que ninguna infraestructura, por óptima que sea, tolera este nivel de precipitaciones.
El aspecto más crítico es que la ingeniería previa no está dimensionada para la magnitud del fenómeno en la Argentina. Las redes viales, los sistemas de desagüe pluvial urbano y las defensas históricas se proyectaron bajo parámetros climáticos que ya quedaron superados. Por eso se prevén daños severos, colapsos de calzadas y anegamientos inevitables.
El riesgo de construir donde el agua siempre vuelve
El agua busca ineludiblemente sus cauces y depresiones naturales. Eso representa un riesgo directo, sobre todo para los emplazamientos levantados en zonas no habilitadas de márgenes y riberas.
Frente a este escenario, los gobiernos bajan la exposición de la población al peligro. En Neuquén el equipo provincial de respuesta ante emergencias está totalmente operativo, con protocolos activados, identificación rigurosa de vías evacuatorias seguras y centros de evacuación y espacios alternativos preparados para la contención.