Final inesperado: El gendarme argentino que desapareció en Venezuela y el secreto de su regreso
Tras más de 400 días de una desaparición que conmocionó al país, el gendarme Nahuel Gallo está de regreso. ¿Cómo lograron liberarlo y qué papel jugó una institución inesperada en su vuelta a casa? Los detalles de una odisea que terminó con un anuncio sorpresa.
Tras más de 400 días de una angustiosa desaparición forzada en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo recuperó su libertad y ya está de regreso en el país. Su liberación, gestionada con un aliado insólito y anunciada de manera sorpresiva, pone fin a un calvario que mantuvo en vilo a su familia y a las autoridades nacionales.
El Gobierno argentino confirmó oficialmente la noticia y destacó que el agente de la Gendarmería Nacional regresará en las próximas horas para reencontrarse con sus seres queridos. La última vez que se tuvo noticias de él fue en diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela por vía terrestre desde Colombia para visitar a su pareja y a su pequeño hijo, Victor.
La senadora nacional Patricia Bullrich fue una de las primeras en celebrar el hecho con un contundente mensaje en la red social X: “NAHUEL GALLO ESTÁ VOLVIENDO A CASA!!!! Esta victoria es de todos los que lucharon por su libertad, en cada una de sus formas. El gendarme argentino estará pronto en Argentina y reunido con su familia”.
¿Cómo se logró la liberación?
Desde la Cancillería argentina, Pablo Quirno destacó el trabajo conjunto y las gestiones de “países aliados que contribuyeron a ejercer la presión internacional necesaria para lograr su liberación”. Entre ellos, mencionó explícitamente el apoyo del gobierno de la República Italiana y del Gobierno de los Estados Unidos.
Quirno también resaltó el rol fundamental de la organización no gubernamental Foro Penal, cuya “labor en la defensa de los derechos humanos ha resultado fundamental”, así como “tantas otras personas e instituciones que han colaborado desde el anonimato para llegar a esta deseada liberación”.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, también se pronunció al respecto. “NAHUEL GALLO, NUESTRO GENDARME, FUE LIBERADO”, escribió, detallando que fueron “448 días de desaparición forzada en la República Bolivariana de Venezuela”. En su mensaje, advirtió que “la privación ilegítima de la libertad y la desaparición forzada son graves violaciones a los derechos humanos que la comunidad internacional no puede tolerar”.
Monteoliva agregó que continuarán los reclamos diplomáticos para exigir “la inmediata liberación de todos los ciudadanos argentinos detenidos por razones políticas”.
El anuncio que nadie esperaba
La noticia de la liberación llegó de la mano de un actor inesperado: la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Fue la entidad futbolística la que publicó la primera foto de Gallo ya en libertad, donde se lo ve al lado de un avión junto al prosecretario de la AFA, Luciano Nakis, y el secretario de protocolo, Fernando Isla Casares.
Poco después, el presidente del Foro Penal, Alfredo Romero, confirmó la excarcelación en sus redes sociales: “Liberado el preso político argentino Nahuel Agustín Gallo”. El diputado nacional Luis Petri también celebró la noticia, destacando que el gendarme “recupera su libertad y vuelve a casa! Después de estar más de 448 días secuestrado en Venezuela”.
La odisea de más de 400 días
La detención de Gallo se produjo pocos días después de su ingreso a Venezuela. En ese momento, el entonces presidente Nicolás Maduro lo acusó de planear el asesinato de la actual mandataria Delcy Rodríguez, quien en ese entonces era su vicepresidenta. Maduro fue capturado el 3 de enero en una acción militar estadounidense.
A partir de ahí, comenzó un calvario de más de 14 meses en los que el gendarme argentino permaneció incomunicado, en una situación que las autoridades argentinas calificaron como “desaparición forzada”. Recién tras la captura de Maduro y el tutelaje de Donald Trump sobre el nuevo gobierno chavista, su situación comenzó a relajarse levemente.
Sin embargo, la desesperación llevó a Gallo a tomar una medida extrema: inició una huelga de hambre para presionar por su liberación desde su lugar de reclusión, la prisión conocida como “El Rodeo I”, en las afueras de Caracas.
El punto de inflexión llegó con la aprobación de una amnistía a fines de febrero. Este hecho le permitió a Gallo mantener una llamada telefónica de 10 minutos con su pareja, un breve contacto que precedió a la liberación definitiva anunciada este domingo. Su regreso a casa, tras una ausencia de más de un año, marca el final de un capítulo de intensa incertidumbre y gestión diplomática.