Fiorotto contra la Ley de Tierras: ¿un problema que va más allá de los extranjeros?
Fiorotto lanza una dura crítica a la Ley de Tierras, pero su preocupación va más allá de los extranjeros: ¿qué dijo sobre el desarraigo y la concentración de la tierra?
El periodista Daniel Tirso Fiorotto encendió la polémica al cuestionar las modificaciones a la Ley de Tierras, pero su crítica va mucho más allá de la compra de campos por extranjeros. El verdadero drama, según él, es la histórica expulsión de jóvenes que sufrió Entre Ríos y la creciente concentración de la tierra en pocas manos.
En diálogo con Elonce, Fiorotto aseguró que la discusión no debería limitarse a la nacionalidad de los propietarios, sino que debe incluir el acceso a la vivienda, la producción familiar y el desarraigo que marcó a la provincia durante décadas.
¿Por qué la ley actual es un “tesoro”?
El comunicador defendió algunos puntos de la normativa vigente, como el límite del 15% para la propiedad extranjera y el tope de 1.000 hectáreas en ciertas zonas productivas. “La ley vigente, que pone el tope de 15% y que incluso pone el tope de 1.000 hectáreas para comprar (...), es un tesoro dentro de las normas argentinas”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que mantener esas restricciones no alcanza para resolver las desigualdades estructurales. Para Fiorotto, el problema central es que la tierra se concentra cada vez más, sin importar si el dueño es argentino o extranjero.
“El gran capital no tiene bandera”
El periodista fue contundente al analizar la acumulación de grandes extensiones: “El gran capital no tiene bandera. Yo creo que hay que ponerle tope. (...) Hay que ponerle tope a la propiedad de la tierra, sea quien sea”.
Diferenció entre la tierra productiva y la que se guarda con fines especulativos. En ese marco, apuntó contra el “latifundio urbano” en el Gran Paraná, donde grandes terrenos permanecen sin urbanizar mientras muchas familias no consiguen un lote.
El acceso a la vivienda y la tierra productiva
Fiorotto vinculó esa situación con el crecimiento de asentamientos en zonas vulnerables, como humedales o terrenos bajos. Según explicó, muchas familias terminan en lugares de riesgo mientras otras superficies urbanas quedan vacías.
Para él, facilitar el acceso a pequeñas parcelas podría resolver necesidades habitacionales y fomentar la producción de alimentos. “Tiene que haber acceso a la tierra para la juventud, para las chicas y los muchachos que quieren formar una familia”, expresó.
El histórico desarraigo entrerriano
Uno de los ejes de la entrevista fue el éxodo poblacional. Fiorotto recordó que intelectuales como Arturo Capdevila y César Blas Pérez Colman ya alertaban sobre este problema en las décadas de 1920 y 1930.
“De todas las provincias argentinas, la que más ha expulsado a sus hijos, y principalmente a la provincia de Buenos Aires, es Entre Ríos”, aseguró. Para él, los gobiernos atendieron las consecuencias pero no las causas estructurales que empujan a los jóvenes a irse.
Una propuesta para la coparticipación
El periodista también vinculó el desarraigo con la distribución de recursos federales. Sostuvo que la concentración económica alrededor de Buenos Aires se debe a ventajas históricas, mientras provincias como Entre Ríos pierden población.
Por eso, propuso incluir un “índice de destierro” en el cálculo de la coparticipación. “Tiene que haber un ingrediente fundamental que es el índice de destierro, de desarraigo y destierro. Y ahí Entre Ríos merece más coparticipación para que la juventud se quede acá”, afirmó.
El vínculo de los jóvenes con la producción
Otro punto que llamó la atención fue la desconexión entre la educación y el campo. Fiorotto contó que en escuelas agropecuarias los alumnos aprenden mucho, pero no tienen tierras para aplicar sus conocimientos. En cambio, en las ciudades hay poco interés por la producción de alimentos.
“Los alumnos de las escuelas agropecuarias salen sabiendo mucho, pero no tienen campo”, resumió. Para él, es urgente recuperar el vínculo entre educación, producción y territorio.
¿Hay margen para el cambio?
Fiorotto cree que en todos los partidos hay conciencia de que el sistema actual no funciona. “En todos los sectores hay conocimientos de que este sistema no está funcionando”, dijo, y reclamó autocrítica y consensos para discutir políticas estructurales.
Recordó que Tomás de Rocamora ya cuestionaba la concentración territorial en la época colonial. Para Fiorotto, esa discusión sigue vigente: garantizar arraigo, vivienda y producción debería ser el eje de cualquier reforma a la Ley de Tierras.