Firmaron un acta para frenar el cambio de turno en una escuela de Angaco: ahora las familias denuncian que no se cumplió
Firmaron un acta para que el turno mañana no se tocara hasta garantizar transporte y almuerzo. El cambio igual se hizo y ahora las familias de la Escuela Pringles denuncian que nada de eso se cumplió.
La comunidad educativa de la Escuela Juan Pascual Pringles, en Angaco, redobla su reclamo contra el cambio de turno que rige desde el 15 de septiembre y que trasladó la cursada de la mañana a la tarde después de 28 años. Las familias sostienen que la modificación se aplicó sin que estuvieran garantizadas las condiciones básicas para que los chicos puedan asistir con normalidad.
El malestar no es nuevo, pero esta vez apuntan a un documento concreto: un acta firmada antes del cambio por autoridades, director y subdirectora de área, supervisora, coordinador y docentes. Allí quedó por escrito que el turno no se modificaría mientras no estuvieran resueltos el transporte a los horarios de entrada y salida y el almuerzo que los estudiantes recibían en la mañana.
Los dos frentes que complican la asistencia
El primer problema es el transporte público. Según las familias, muchos alumnos no tienen cómo trasladarse en los nuevos horarios, y eso golpea directamente la asistencia a clase.
El segundo es la alimentación. Con el turno tarde, organizar el almuerzo de los chicos se volvió un dolor de cabeza. Para las familias no es un detalle menor: lo consideran una condición básica que debía resolverse antes de tocar la jornada escolar.
El expediente está ahora en Supervisión. Docentes y familias piden respuestas concretas y una instancia de diálogo real para abordar las dificultades.
El conflicto con las tareas y los puestos de trabajo
A la lista de quejas se sumó otra: el pedido de enviar actividades a los alumnos que dejaron de ir por estos problemas. Los docentes consideran injusta esa exigencia, porque la inasistencia no responde a una contingencia reglamentaria, sino a una situación creada por el propio cambio de turno. La comunidad educativa quiere que se determine si corresponde reclamar esas tareas cuando el ausentismo está atado a la falta de transporte y a las condiciones derivadas de la medida.
Las familias aclaran que no se oponen al derecho de los estudiantes a seguir estudiando. Lo que reclaman es que cualquier modificación se haga garantizando antes las condiciones para que puedan asistir, comer y aprender en igualdad de condiciones.
El pedido final es claro: ser escuchados, que la escuela vuelva al turno mañana y sin pluriaños. Mientras tanto, varios docentes quedaron en disponibilidad y perdieron su puesto, y hay alumnos que no pueden cursar por los problemas de transporte.
