Firmó la cesión de sus tierras por un auto y $700.000: ahora el Estado y una inmobiliaria se las disputan
14 hectáreas por un auto y $700.000: la cesión que firmó un hombre con capacidad restringida y que ahora desata una pelea judicial entre el CPE y una inmobiliaria.
Carlos Humberto Hurtado vive desde 1971 en una chacra de Neuquén. En plena pandemia, cedió 14 hectáreas a una inmobiliaria a cambio de un vehículo y $700.000. Hoy, su hija asegura que su padre no entendía lo que firmaba y que la tierra quedó en el centro de una batalla judicial entre el Consejo Provincial de Educación (CPE) y la empresa.
La historia de Hurtado, de 60 años, salió a la luz a través de su hija Ivana, quien habló con LM Neuquén para contar lo que nadie había contado hasta ahora. Según su relato, su padre padece un problema de salud mental severo y firmó documentos que no comprendía, mientras el predio donde se crió se vendía y subdividía sin que él pudiera hacer nada.
El conflicto de fondo tiene un protagonista central: el CPE, que reclama la totalidad del terreno por tratarse de una herencia declarada vacante. El organismo sostiene que, según la ley provincial de su creación, las herencias sin herederos pasan automáticamente a su patrimonio. Un fallo del 3 de marzo de 2022 avaló esa postura y llamó al Consejo "el verdadero titular de la herencia".
La inmobiliaria que hoy litiga por el predio rechaza esa interpretación. Afirma que la tierra "jamás estuvo abandonada ni careció de titulares legítimos" y que su titular registral siempre fue María Esther Beatriz Rizzo. Según la empresa, los derechos pasaron legítimamente a Hurtado y luego a la firma mediante instrumentos públicos.
Una historia que arranca en 1951
El origen del conflicto se remonta a 1951, cuando Hugo Tonca quedó registrado como dueño original del campo. Su hijo, Mario Tonca, heredó las tierras y vivió sus últimas décadas en pareja con Rizzo. Hurtado se crió con la familia Tonca desde 1971 y siguió viviendo allí durante años.
Mario Tonca se había divorciado de Antonia Cecilia Ulloa en 1960. Cuando murió en 2001, Ulloa ocultó esa situación y logró que la Justicia la declarara heredera en 2004. A partir de ahí, las tierras se vendieron, cedieron y subdividieron entre distintas personas durante casi dos décadas.
Recién el 3 de marzo de 2022, el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén declaró "inexistentes" todos esos actos y determinó que la herencia había quedado vacante desde el principio. La inmobiliaria, por su parte, invoca un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 11 de noviembre de 2025 que, según su lectura, dejó a estas tierras fuera de la sucesión Tonca. La empresa asegura que la disputa sigue abierta en la Cámara de Apelaciones, con un recurso concedido con efecto suspensivo desde el 4 de marzo de 2026.
La cesión de 2021
Mientras el pleito sucesorio avanzaba, distintas personas se acercaron a Hurtado ofreciéndole ayuda para "hacer los papeles". Según su hija, su padre no comprendía cabalmente lo que firmaba. "Fue paciente psiquiátrico de salud mental del Hospital Buquet Roldán desde el año 2013 hasta 2024. Él tiene un proceso de capacidad restringida", dijo Ivana en conversación con este diario.
El 10 de febrero de 2021, Hurtado cedió el lote 26, de 14,19 hectáreas, a la inmobiliaria y a una firma asociada, a cambio de $1.850.000: un vehículo Chevrolet valuado en $1.150.000 y $700.000 en efectivo. La familia recuerda el monto exacto, aunque sostiene que el auto nunca se transfirió realmente a nombre de Hurtado.
El desengaño llegó cuando empezaron a aparecer compradores en el predio diciendo que le habían comprado tierra a la inmobiliaria. Fue entonces, según la hija, cuando Hurtado revisó los documentos y entendió que no había firmado un poder para un trámite, sino la cesión completa de sus derechos.
En diciembre de 2021, la inmobiliaria inició una demanda de usucapión contra el CPE por el mismo predio. En ese expediente, la empresa afirmó haber recibido de Hurtado no solo el lote 26 sino también el lote 27, una diferencia con el boleto de cesión. Esa causa terminó con una sentencia de caducidad de instancia el 27 de febrero de 2026.
La tranquera y el juicio en curso
El 7 de septiembre de 2023, el CPE obtuvo una prohibición de innovar sobre parte del predio, en el marco del expediente sucesorio que tramita en el Juzgado Civil N° 1. Un año después, el conflicto escaló: Hurtado se llevó una tranquera del predio ante la negativa de la otra parte a dejarlo pasar. La denuncia penal que eso generó derivó en una prohibición de acercamiento y, después, en un interdicto de recobrar la posesión que la inmobiliaria le inició y que hoy sigue abierto en el Juzgado Civil N° 5, a la espera de sentencia.
La familia relativiza el dato de que la inmobiliaria "perdió" la demanda de usucapión. Según su versión, no fue una derrota en los méritos, sino una caducidad de instancia por falta de impulso procesal. La propia hija de Hurtado reconoce que evitó facilitar testigos para esa causa. De todos modos, el efecto práctico —que la empresa no logró acreditar judicialmente el derecho que reclamaba— es el mismo que señaló el CPE.
Ocho hectáreas sin dueño claro
Hay una porción del predio, unas ocho hectáreas del lote 27, que no tiene una atribución precisa en la documentación oficial y que hoy tiene varias familias viviendo encima. Según la hija de Hurtado, un vendedor que trabajaba para la inmobiliaria convenció a su padre y a un tío de subdividir y vender esos lotes después de 2021, cobrando comisión mientras a Hurtado le pagaban una cuota mensual. Con el tiempo, ese vendedor habría roto con la empresa y siguió negociando por su cuenta, hasta que esas tierras terminaron en manos de una cooperativa y después de otra inmobiliaria.
Lo que pide la familia
"Yo no estoy atacando a nadie, no digo quién tiene la razón", planteó Ivana Hurtado, y destacó que esa decisión le corresponde a la jueza que entiende en la causa. Lo que pide es que se entienda que su padre no es un ocupante de mala fe, sino alguien que llegó a esa tierra en 1971 y que hoy, más de cinco décadas después, corre el riesgo de perderla.