Firmó un acuerdo clave con la Municipalidad, pero sus pares le jugaron una mala pasada
Un convenio clave con la Municipalidad de Corrientes se firmó en la ex Casa Nalda. Pero el ministro que lo rubricó lo hizo solo: sus pares, que habían avalado el acuerdo, no aparecieron. El gesto que nadie esperaba.
La firma de un convenio entre la Municipalidad de Corrientes y el Superior Tribunal de Justicia quedó opacada por un gesto que nadie esperaba: el ministro Guillermo Semhan rubricó el acuerdo en absoluta soledad, sin la compañía de sus pares.
El acto se realizó en la histórica ex Casa Nalda, un espacio pensado para enmarcar un paso institucional de relevancia. Sin embargo, la postal final distó mucho de la sintonía que se buscaba exhibir.
El convenio con la Comuna capitalina contaba con el aval previo del Tribunal, sellado en un acuerdo general de ministros. Es decir, todos habían dado el visto bueno en los papeles. Pero a la hora de la foto, ninguno se presentó.
Un respaldo que brilló por su ausencia
La verdadera noticia no fue la rúbrica del documento, sino el notorio vacío que rodeó a Semhan. Sus colegas decidieron no asistir, quitándole respaldo físico y político a un acto que ellos mismos habían convalidado.
Esa soledad en el estrado lo expuso a una situación incómoda, transformando un evento estrictamente protocolar en una demostración palpable de distanciamiento interno.
En el lenguaje no escrito de la política judicial, los gestos suelen pesar más que las resoluciones. El desplante sufrido por el magistrado envía un mensaje nítido que perfora las paredes del máximo tribunal.
El síndrome del café frío
Las repercusiones de este aislamiento ya se perciben con fuerza, proyectando una imagen de debilidad que se derrama hacia afuera de la institución y, muy especialmente, hacia las bases operativas del propio Poder Judicial.
Este episodio escenifica a la perfección la crueldad política del llamado síndrome del café frío. Cuando el poder de fuego disminuye o las alianzas internas se resquebrajan, las lealtades de palacio y las presencias de cortesía desaparecen sin previo aviso.
La imagen de un ministro rubricando un acuerdo de peso en absoluta soledad confirma que las tensiones en la cúpula dejaron de ser un simple rumor de pasillos para transformarse en una realidad insoslayable.