Florianópolis: el macabro hallazgo en un arroyo y los vecinos que ocultaban un secreto
Una agente inmobiliaria desaparece en Florianópolis y su familia recibe mensajes extraños. Lo que la policía encontró en un arroyo y la red de vecinos detenidos revela una historia de una crueldad inimaginable. ¿Cómo planearon el crimen y qué los delató?
Una agente inmobiliaria fue encontrada asesinada y descuartizada en un arroyo de Florianópolis, Brasil. La policía detuvo a tres vecinos del mismo complejo donde vivía la víctima, Luciani Aparecida Estivalet Freitas, de 47 años, en un caso que combina desaparición, mensajes falsos y una brutalidad que conmocionó a la familia.
La desaparición que no cuadraba
Luciani Estivalet Freitas vivía sola en un departamento del barrio Santinho, en Florianópolis. Su último contacto con la familia fue el 4 de marzo, pero la desaparición fue denunciada recién el 11 de marzo.
La alarma saltó cuando sus allegados recibieron mensajes extraños y con errores gramaticales desde su celular. En uno de ellos, supuestamente Luciani decía que estaba bien, que un exnovio la acosaba y que se iba a Paraguay con una amiga.
La preocupación se hizo certeza cuando la mujer no saludó a su madre por su cumpleaños, algo que nunca omitía. Su rutina de contacto diario se había roto por completo.
Los tres rostros tras las rejas
La investigación policial condujo a la detención de tres personas, todas residentes del mismo complejo que Luciani. Los arrestados son Ângela Maria Moro, de 47 años, administradora del lugar; Matheus Vinícius Silveira Leite, de 27, vecino de la víctima; y Letícia Jardim, de 30, pareja de Matheus.
La madre y el hermano adolescente de Matheus también fueron investigados, aunque no enfrentan cargos por ahora. El menor, de 14 años, fue interceptado retirando paquetes a nombre de Luciani, un hallazgo clave para la pesquisa.
La reconstrucción de una atrocidad
La policía maneja la hipótesis de latrocinio, es decir, robo seguido de muerte. Según la reconstrucción, Luciani fue asesinada y su cuerpo fue descuartizado. Los restos fueron divididos en cinco bolsas.
Para deshacerse del cuerpo, los sospechosos utilizaron el auto de la propia víctima, un modelo HB20. Lo trasladaron hasta una zona rural de Major Gercino, a más de 100 kilómetros de Florianópolis, donde arrojaron las bolsas a un arroyo. Hasta el viernes 13 de marzo, solo se había recuperado el torso de la mujer.
El rastro delictivo que los delató
La pesquisa avanzó decisivamente con el rastreo de transacciones financieras. Los investigadores descubrieron que los sospechosos habían estado usando las tarjetas de la víctima.
En los allanamientos se incautaron dos valijas con pertenencias de Luciani, además de objetos comprados con su dinero: dos ballestas, un control de videojuegos y un televisor. También le habían sacado un crédito por 20.000 reales, equivalentes a unos 3700 dólares.
El departamento de la víctima fue hallado revuelto, con comida podrida y platos sucios, una escena que su hermano registró en video y que confirmó las peores sospechas.
Antecedentes que pintan un panorama más oscuro
La policía confirmó que los tres detenidos ya tenían antecedentes penales. Una revelación impactante involucra a Matheus Vinícius Silveira Leite.
Según el diario Metrópoles, este hombre era prófugo de la justicia en San Pablo, buscado por el asesinato del dueño de una panadería durante un robo en 2022, crimen que cometió con un disparo en la cabeza.
El móvil principal del asesinato de Luciani habría sido el robo. Los investigadores trabajan ahora para determinar la cadena de decisiones que llevó a su muerte y el rol exacto de cada acusado.
El desgarrador reclamo de justicia
Matheus Estivalet Freitas, hermano de la víctima, expresó su dolor y rabia en las redes sociales. “Lo que le hicieron a mi hermana fue brutal. Fue la personificación del mal en la Tierra. Ni siquiera vemos tanta crueldad hacia un animal”, escribió.
Recordó que la tragedia ocurrió durante el Mes de la Mujer, lo que añade una capa de dramatismo al hecho. “Mi hermana era amor. Mi hermana era dulzura. Confiaba demasiado en personas que creía amigas, pero que no lo eran”, lamentó.
Según su relato al medio ND Mais, Luciani “vivía con poco y no gastaba en nada”, y la familia siempre le sugería que buscara un lugar mejor para vivir. Su pedido de justicia es ahora el grito que resume este caso atroz.