Formosa puso la plata de su propio bolsillo para terminar 80 viviendas que la Nación dejó a medio construir
Ochenta familias de Laguna Blanca esperaban una casa que la Nación había dejado a medio construir. Cuando el financiamiento se cortó, alguien decidió pagar la obra de otro bolsillo. Ahora tienen las llaves, pero la historia detrás de esas paredes tiene un número que nadie quiere firmar.
Ochenta familias de Laguna Blanca ya tienen las llaves de su casa. Las unidades habían quedado frenadas cuando el Gobierno nacional cambió su política de obra pública, pero la Provincia decidió poner los fondos y terminar los trabajos por su cuenta.
El gobernador Gildo Insfrán encabezó la entrega en esa localidad del Departamento Pilcomayo. Del total, cuatro viviendas fueron adaptadas para personas con movilidad reducida.
Durante el acto, el mandatario recordó que estas unidades formaban parte de las 53 obras habitacionales que quedaron paralizadas en Formosa por decisiones del actual Gobierno nacional. Ante ese panorama, la Provincia resolvió retomar y finalizar la construcción con financiamiento propio.
“Con recursos propios de la provincia se pudo completar la construcción y concretar finalmente la entrega de las unidades”, destacó Insfrán.
Cómo son las viviendas entregadas
El administrador general del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Marcelo Ugelli, dio detalles de las unidades. Tienen 64 metros cuadrados cubiertos sobre terrenos de aproximadamente 225 metros cuadrados, con estar-comedor, cocina, baño, dos dormitorios y lavadero.
Ugelli remarcó que desde lo constructivo cuentan con “las mejores aislaciones en paredes y techos”, además de cocina con bajo mesada y termotanque.
“Seguimos garantizando derechos fundamentales para nuestro pueblo, como es el acceso a la vivienda digna”, afirmó el titular del IPV.
Un programa nacional que quedó sin financiamiento
Las viviendas de Laguna Blanca se habían proyectado durante la gestión de Alberto Fernández, dentro del programa Casa Propia-Construir Futuro. Según explicó Ugelli, esa iniciativa contemplaba más de 100 mil viviendas en todo el país y, en Formosa, se habían gestionado e iniciado más de 3.000 unidades en 28 localidades y la capital provincial.
Con el cambio de gestión nacional, numerosas obras quedaron frenadas y se interrumpió el esquema de financiamiento previsto en los convenios con las jurisdicciones. El funcionario apuntó a la eliminación de la Secretaría de Vivienda, Desarrollo Territorial y Hábitat y del Fondo Fiduciario para la Vivienda Social, que intervenía en el pago de los certificados de obra.
“Nos quedamos sin organismo y sin el fondo de financiamiento”, sintetizó Ugelli.
Frente a ese escenario, la Provincia asumió con recursos propios el costo de obras que originalmente tenían financiamiento nacional, para evitar que las viviendas quedaran inconclusas y cumplir con las familias adjudicatarias.
Ugelli también cuestionó el rumbo del Gobierno nacional: señaló que quedaron “proyectos neutralizados” y certificados de obra pendientes de pago a empresas constructoras. Según indicó, la deuda por esos certificados en Formosa ronda los 1.000 millones de pesos.
Para las familias beneficiarias, el resultado concreto fue acceder finalmente a su casa propia. Para la Provincia, la entrega representa la decisión de sostener con fondos propios proyectos que habían quedado paralizados.