La provincia ya tiene identificadas más de 20 zonas expuestas al avance del agua. El relevamiento casa por casa avanza en la capital y el interior, pero hay un punto que todavía no está resuelto.
El Gobierno de Formosa puso en marcha un operativo de relevamiento territorial en la capital y en el interior de la provincia para anticiparse a los posibles efectos del fenómeno de El Niño. La tarea la coordina el Ministerio de la Comunidad junto a otros organismos provinciales, y ya lleva más de 20 zonas o sectores identificados por su grado de exposición.
El objetivo es claro: saber de antemano dónde puede golpear el agua, qué familias necesitarían asistencia y con qué recursos cuenta el Estado para responder ante inundaciones, anegamientos o poblaciones que queden aisladas.
Qué miran los equipos en cada recorrida
Los equipos técnicos no van a ciegas. En cada zona relevan las condiciones de accesibilidad, los antecedentes de afectación por lluvias y crecidas, cómo están construidas las viviendas y qué necesidades concretas tiene cada familia.
También registran situaciones que podrían requerir asistencia médica, evacuaciones acompañadas o el traslado de personas con dificultades de movilidad. Y no se limitan a lo habitacional: contemplan el impacto sobre las actividades productivas y los ingresos familiares, además de las previsiones para resguardar y trasladar animales domésticos, de granja y de hacienda cuando haga falta.
Quiénes participan del operativo
El trabajo se organiza con equipos de coordinación territorial del Ministerio de la Comunidad, que cuentan con el acompañamiento permanente de la Policía de la Provincia. A ellos se suman municipios, comisiones de fomento, comisiones vecinales, referentes comunitarios y directores de hospitales, entre otros actores locales.
Las más de 20 zonas relevadas presentan distintos tipos de riesgo: algunas quedan fuera de las barreras de contención, otras están cerca de ríos y riachos o de estaciones de bombeo, y hay terrenos bajos donde el escurrimiento del agua se complica. También se incluyen sectores con antecedentes de anegamientos por lluvias intensas en poco tiempo y lugares que podrían quedar aislados si el agua desborda caminos de acceso o puentes.
Con ese diagnóstico en mano, se registran las medidas preventivas pendientes, los recursos institucionales disponibles y los puntos estratégicos para una eventual intervención.
Dónde se está trabajando
En el departamento Formosa, el relevamiento se hace con censos casa por casa, lo que permite obtener información más precisa sobre las familias, sus condiciones de vida y lo que habría que prever ante una emergencia.
En la ciudad capital, los recorridos abarcaron asentamientos y sectores de los alrededores de los barrios Villa Belgrano, La Floresta, Lote Rural 3 bis, El Palomar, Fachini, San Juan I, Laura Vicuña, San Juan Bautista, Las Tortolitas, Santa Rosa, Villa Hermosa, Medalla Milagrosa, Santa Isabel, Isla de Oro, El Tobogán, El Porvenir, San Isidro, El Quebrachito, Sagrado Corazón y Pikisiry.
Ante la posibilidad de que el agua llegue a los hogares, también se relevó a la población de Mojón de Fierro, Boca Riacho Pilagá, Colonia Dalmacia, La Emilia, Isla 25 y Boca Mercedes. Sobre la ruta provincial Nº 2, las tareas alcanzan a Colonia Pastoril.
En el departamento Laishí, los equipos recorren viviendas de Banco Payaguá, Colonia Cano, Tatané y Herradura, sobre el corredor de la ruta 11 sur. En Clorinda, un equipo territorial de la cartera social que ya trabaja en la zona se aboca a este relevamiento específico en sectores críticos.
También en zonas que no están entre las más críticas
El operativo se extiende a localidades de otros corredores: Pirané, sobre la ruta provincial N° 3; Palo Santo, Comandante Fontana y Subteniente Perín, sobre la ruta nacional Nº 81; y General Belgrano, sobre la ruta nacional Nº 86, con especial atención en el sector de El Cogoik.
En estas comunidades se iniciaron los primeros acercamientos para conocer las condiciones locales y registrar necesidades preventivas. Aunque están más lejos de los puntos señalados como críticos en los análisis del fenómeno, igual necesitan planificación: las lluvias intensas pueden generar anegamientos y dificultades de circulación incluso sin que los cursos de agua se desborden.
Por eso, el relevamiento incluye las condiciones de drenaje, los antecedentes de acumulación de agua y los posibles desbordes de reservorios, factores que pueden afectar viviendas, caminos y la vida cotidiana.
Campañas en los barrios
El trabajo continúa en distintos puntos de la provincia con la meta de actualizar la información territorial, reforzar la preparación comunitaria y coordinar los recursos ante posibles contingencias por El Niño.
En paralelo, los equipos de los espacios ECO empezarán campañas de concientización en los barrios junto a vecinos y vecinas. Las acciones apuntan a promover la limpieza de veredas, cunetas y espacios domiciliarios, y a fortalecer hábitos cotidianos que ayuden a prevenir anegamientos.