Fotos de alumnas desnudas creadas con IA: la práctica que se repite desde hace casi tres años en un colegio de Tres de Febrero
En un colegio de Tres de Febrero, alumnas denuncian que sus fotos se editan con IA para desnudarlas y que el material se vende o se usa para extorsionarlas. La protesta de las familias apuntó a la respuesta institucional: qué se negó a hacer la escuela con las pruebas, en la nota.
Una multitud de estudiantes, madres y padres se concentró este viernes frente al Instituto Murialdo, en Villa Bosch, partido de Tres de Febrero. La protesta apuntó a una situación que la comunidad educativa califica como acoso, extorsión y vulneración de derechos: la creación, edición y venta de imágenes de alumnas desnudas generadas con herramientas de inteligencia artificial.
Según los testimonios recogidos en el lugar, los hechos no serían episodios aislados. Se trataría de una práctica sostenida durante casi tres años, que alcanzó a estudiantes de distintos cursos, incluso a adolescentes de segundo año de la secundaria, y que no encontró respuestas categóricas por parte del equipo directivo.
El modus operandi: de Instagram y WhatsApp a la extorsión
De acuerdo con las denuncias de las víctimas y sus familias, los alumnos señalados tomaban fotos cotidianas que las chicas publicaban en redes como Instagram o WhatsApp y las procesaban con aplicaciones informáticas para quitarles la ropa de manera digital. El material falso después circulaba entre otros estudiantes, que lo compraban, o se usaba para chantajear a las propias jóvenes: les exigían más imágenes bajo amenaza de difundirlas masivamente.
«A nosotras nos hicieron un montón de fotos. Nos las mandaban por WhatsApp este chico y nos decía que si no ayudábamos con él o esas cosas, las iba a publicar y vender», relató una de las menores damnificadas.
La madre de otra de las afectadas confirmó que existen audios de prueba donde se detalla la mecánica comercial y quiénes aparecen como compradores.
La bronca apunta a la respuesta institucional
El eje de la indignación no es solo lo que ocurrió, sino cómo lo manejó el colegio. Alumnas y padres cuestionaron que las autoridades escolares rechazaran analizar las evidencias que les acercaron y que se limitaran a cambiar de división a los presuntos agresores o a dar charlas generales con el gabinete psicopedagógico.
Las familias remarcaron que las víctimas siguen cruzándose a diario en patios y pasillos con los señalados, en un clima de amenaza constante que llevó a algunas adolescentes a dejar el colegio.
Madres que participaron del reclamo también rechazaron que la problemática se trate como una simple broma entre adolescentes y pidieron protocolos de sanción efectivos, adaptados a la era digital.
«Nos sentimos inseguras porque pasamos por situaciones de hostigamiento y difamación. Se siente una amenaza constante y no es lindo venir a estudiar así», expresó una de las estudiantes durante la protesta, y reclamó que se garantice un espacio seguro y la intervención decidida de las autoridades competentes.
Un fenómeno que se repite en el Conurbano
El caso de Villa Bosch se suma a una serie de episodios similares registrados en el Conurbano y la Región Metropolitana. La semana pasada se denunció una situación parecida en el Colegio Modelo de Lomas de Zamora, y en junio hubo antecedentes en el Colegio Carlos Pellegrini y en el Nacional de Buenos Aires.