Frases que parecen inofensivas pero que en realidad esconden un daño emocional profundo
Las frases como ‘no es para tanto’ o ‘todo pasa por algo’ son mecanismos de invalidación que dañan la salud mental. Expertas explican cómo identificarlos y neutralizarlos.
¿Alguna vez te dijeron “no es para tanto” o “todo pasa por algo” y sentiste que no te comprendían? Esas expresiones tienen nombre: mecanismos de invalidación. En una sociedad donde la rapidez le gana a la empatía, estas frases se filtran en los vínculos y pueden erosionar la salud mental de quien las recibe.
La psicóloga clínica Diana Hunsche explica que estos mecanismos son “comentarios o comportamientos que contienen una descalificación hacia alguien que está compartiendo una experiencia”. Aunque no son abiertamente agresivos, “en su faz latente esconden una invalidación que siempre es emocional”.
Los cinco tipos de invalidación y cómo identificarlos
Competencia: Ocurre cuando quien invalida rivaliza directamente con el que comparte su vivencia. Un ejemplo: “¿Tuviste 5 horas de trabajo de parto? Peor fue lo mío: después de 8 horas y 15 pujos, terminé en cesárea”.
Anticipación: Es la interrupción de alguien que adivina el desenlace del relato ajeno y lo revela, quitándole la fuerza al que narra. Como cuando alguien cuenta el remate de un chiste antes de tiempo.
Eclipsamiento: Se trata de quitar el protagonismo del otro y colocarse en el centro. Por ejemplo, en un homenaje, alguien que debería ser espectador termina contando anécdotas propias.
Recriminación: Es el famoso “pase de factura”. Sucede cuando alguien alcanza una meta y otra persona le echa en cara la ayuda prestada en el momento del triunfo.
Pesimismo ciego: Ante una decisión o deseo, el entorno responde con malos augurios, con la excusa de estar ayudando. Frases como “mirá que es muy difícil, no te confíes” son típicas.
¿Cómo neutralizar estos mecanismos?
La licenciada Florencia Moras, especialista en terapia cognitivo conductual, señala que el primer paso es reconocerlos. “Es importante detectar cuándo uno está en el lugar pasivo y también cuándo está generando dolor en el otro”.
Moras recomienda la psicoeducación, la comunicación asertiva y poner límites claros. “Ser amable con uno mismo, permitirse sentir sin juzgar y cultivar una actitud más comprensiva” es clave para transitar estos tiempos con menos invalidación y más empatía.
