Frenaron la Ley de Tierras, pero el peligro sigue acechando: ¿qué pasa ahora?
La Ley de Tierras se cayó en el Senado, pero el Gobierno no la entierra. ¿Qué pasará con las 13 millones de hectáreas ya en manos extranjeras?
El proyecto que buscaba eliminar los límites a la venta de tierras a extranjeros naufragó por quinta vez en cuatro meses, antes de llegar al recinto del Senado. La presión popular, encabezada por una bandera improvisada en sábanas y exhibida en Atlanta, logró lo impensado. Pero el Gobierno ya avisó: esto es solo una pausa.
Mientras tanto, los datos oficiales revelan una realidad incómoda: 13 millones de hectáreas ya están en manos foráneas, equivalentes a toda la provincia de Santa Fe. Y en 36 departamentos, el límite del 15% que fija la ley vigente se viola sin pudor.
¿Qué dice el comunicado oficial?
El Gobierno intentó bajarle el tono al revés: afirmó que "la postergación no implica su eliminación del proyecto". O sea, si la presión social cesa, volverán a intentarlo. La movilización que frenó esta embestida tiene fecha de vencimiento, y los estrategas oficiales lo saben.
Pero el capítulo 3, el corazón de la ley, quedó truncado. Sin votos en el Senado y con una sociedad que rechaza la medida en un 80%, la Casa Rosada decidió guardar el proyecto en un cajón. Por ahora.
Los números que preocupan
El 5% del territorio nacional ya es de extranjeros. No son hectáreas marginales: hablamos de nacientes de ríos, pasos de frontera, salares y glaciares de escombro. Las compras se concentran en dos franjas paralelas a la cordillera y al río Paraná, justo donde el agua y la conectividad son estratégicas.
En cuatro departamentos, más de la mitad del suelo pertenece a grandes latifundios foráneos. Y la ley de 2011, que se suponía un tapón, no tiene dientes para recuperar lo ya vendido.
Lo que viene: incendios, inquilinos y expropiaciones
El Gobierno no se rinde. Buscará aprobar el resto de la ley, incluyendo la derogación de la veda para lotear campos incendiados, justo cuando 230 mil hectáreas patagónicas ardieron y ya se ofrecen como "inversiones de alto potencial". También apunta a desarmar el régimen de barrios populares y a condicionar futuras expropiaciones estatales.
En paralelo, hay movidas sospechosas: en enero, Milei desistió en secreto de recuperar las 12 mil hectáreas de Joe Lewis en Lago Escondido. En Río Negro, entre 70 y 110 mil hectáreas esperan en manos de prestanombres de jeques árabes. Un testaferro confesó haber comprado las nacientes del río Chubut con dos millones de dólares "donados" por el emir de Abu Dhabi.
¿Hay herramientas legales para recuperar?
El artículo 7 de la ley vigente declara la "nulidad total, absoluta e insanable" de las operaciones que la violen. El Código Civil dice que esa nulidad no prescribe. Y el artículo 305 del Código Penal permite el decomiso sin condena si el imputado reconoce el origen ilícito.
No es una idea descabellada: Arkansas obligó a ChemChina a vender sus tierras agrícolas. Nueva Zelanda judicializa las compras sin permiso. Francia tiene un organismo estatal con derecho de preferencia en cada venta rural (lo usó 3.750 veces en 2023).
Frenar se puede, quedó demostrado. Pero la otra mitad de la batalla sigue vacante: ningún político se anima a hablar de recuperar, reconquistar o reconstruir. Cuando venga el próximo embate, que vendrá, la discusión no puede ser la misma. La grieta no llegó a todos lados, y lo que está en juego somos todos nosotros.