Fue a cazar patos y jamás volvió: 17 años después, un detalle enterrado cerca de Tallahassee lo cambió todo

Prometió volver al mediodía para festejar el aniversario. Nunca regresó. La Justicia creyó que se había ahogado, pero una pista que apareció seis meses después empezó a torcer la historia. Qué encontraron.

· 5 min de lectura
Fue a cazar patos y jamás volvió: 17 años después, un detalle enterrado cerca de Tallahassee lo cambió todo
Fue a cazar patos y jamás volvió: 17 años después, un detalle enterrado cerca de Tallahassee lo cambió todo

La mañana del 16 de diciembre de 2000, Mike Williams salió de su casa antes del amanecer rumbo a Lake Seminole, a unos 80 kilómetros, para cazar patos. Le había prometido a su esposa, Denise Merrell, que estaría de vuelta al mediodía para festejar el sexto aniversario de casados. Nunca llegó.

Con la caída de la noche, Denise hizo la denuncia y se montó un operativo de búsqueda. Esa misma jornada, Brian Winchester —el mejor amigo de Mike— fue quien ubicó la lancha en el lago. Del hombre, ni rastro.

Las autoridades cerraron la hipótesis con rapidez: ahogamiento accidental, con la posibilidad de que los caimanes de la zona hubieran hecho desaparecer el cuerpo. Diecisiete años más tarde, Denise terminó condenada por haber planificado el asesinato de su marido.

Quién era Mike Williams

Jerry Michael Williams, como figuraba en su documento, había nacido en 1969 y se crió en una familia de recursos limitados. Sus padres, Jerry y Cheryl, se sacrificaron para que él y su hermano Nick cursaran en la North Florida Christian High School. Mike rindió como alumno y como deportista, y después se recibió en la Florida State University.

En 1994 se casó con Denise, su novia de la secundaria. En 1999 nació Anslee, la hija de ambos. Para 2000, Mike trabajaba como tasador de propiedades y embolsaba cerca de 200 mil dólares al año. La pareja vivía en una casa de un barrio exclusivo y, poco antes de la desaparición, había firmado un seguro de vida superior al millón de dólares. El gestor de esa póliza era Brian Winchester, amigo de los dos desde la infancia.

La búsqueda y las pruebas que no cerraban

La camioneta de Mike apareció estacionada junto a una rampa de acceso al lago. La lancha estaba a unos 70 metros de la orilla, con la escopeta todavía enfundada. La Florida Fish and Wildlife Conservation Commission encabezó el rastreo, complicado por el mal tiempo y por los caimanes. Ni los perros ni los buzos dieron con restos humanos.

Seis meses después, un pescador encontró unas botas y una campera con la licencia de caza de Mike. Las prendas no tenían marcas de mordidas ni señales de haber pasado tanto tiempo bajo el agua.

Denise organizó un funeral en febrero de 2001. Después de recuperar esos objetos, pidió que su marido fuera declarado legalmente muerto. Con esa declaración cobró 1,75 millones de dólares de los seguros de vida, equivalentes a unos 3,2 millones en la actualidad.

La suegra que nunca aceptó la versión oficial

Cheryl Williams, la madre de Mike, se negó a creer que su hijo se hubiera ahogado en el lago. Durante años mantuvo una pulseada silenciosa: escribió más de 2600 cartas al gobernador de Florida para que se reabriera la investigación.

En 2004 lo consiguió. Los indicios se acumulaban: el seguro contratado poco antes, la ausencia de un cuerpo en un lago donde se habían ahogado más de cien personas y siempre se habían recuperado los restos, el hecho de que Mike no solía cazar solo, la ubicación poco habitual de la camioneta y la improbabilidad de un ataque de caimanes en pleno invierno.

El desconcierto creció en 2005, cuando Denise se casó con Brian Winchester, el mejor amigo de la víctima. Los dos se ocuparon de criar a Anslee.

La confesión y el cuerpo enterrado

La policía sospechó de la pareja durante años, pero no tenía con qué sostenerlo. Todo se desmoronó en 2016: Denise y Winchester se separaron después de siete años de matrimonio y él, desesperado, se escondió en el auto de ella y la amenazó con un arma. Denise lo denunció y Winchester recibió una condena de 20 años por secuestro y asalto.

En 2017, en el marco de esa investigación, confesó el crimen. Según su relato, fue al lago junto a Mike, lo empujó al agua para simular un accidente y, al ver que la víctima logró nadar hasta un tronco, le disparó en la cara. Después se deshizo del cuerpo.

A cambio de su declaración obtuvo inmunidad por el asesinato y condujo a los investigadores hasta los restos de Mike, enterrados cerca de Tallahassee, en el norte del condado de Leon. El ADN confirmó la identidad y Cheryl pudo darle sepultura en 2018.

Winchester declaró que él y Denise habían planificado el crimen para estar juntos y evitar el estigma de un divorcio. Más tarde se conoció que la relación entre ambos venía desde 1997.

La condena y la herencia en disputa

Denise fue detenida en diciembre de 2018. En primera instancia recibió cadena perpetua por conspiración y asesinato. Ella se declaró inocente. La condena por homicidio fue revocada en 2020, pero el jurado la halló culpable de conspiración para cometer asesinato. Las condenas por homicidio y encubrimiento quedaron anuladas después, y hoy cumple una pena de 30 años de prisión.

Anslee, la hija de Mike y Denise, heredó los bienes de su padre. Tiene prohibido destinar ese dinero a la defensa de su madre, bajo apercibimiento de una multa estatal.

Más para leer

Una pareja pidió ayuda en plena calle y una policía hizo lo impensable para salvar a su hijo de 4 años
Policiales
Tenía 31 años y volvía en su moto: lo que hallaron en la ruta 101 que no dejó margen
Policiales
Un vecino de 73 años terminó detenido en Colón: qué encontró la Policía cuando llegó a la casa
Policiales
Volvían a la empresa a cerrar otro negocio: los esperaban y terminaron detenidos
Policiales
Se declaró culpable por cuatro muertes, pero ahora busca un giro en la Corte Suprema
Policiales
Una camioneta y dos motos chocaron en Aguilares: hay un herido grave, pero el parte policial no dice quién es
Policiales