Fue a la comisaría a ayudar a un cliente y terminó descompensado firmando un papel que no recuerda
Un abogado de 69 años fue a la comisaría a asistir a un cliente y terminó descompensado en una habitación interna. Lo que le hicieron firmar antes de devolverle sus cosas es el punto que la fiscalía ahora quiere esclarecer.
Ernesto Enzo Nieva tiene 69 años y es abogado. Denunció que personal de la comisaría de Banda del Río Salí lo golpeó, lo encerró y le negó la medicación que necesita. El caso ya está en manos de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos.
La presentación judicial apunta contra los efectivos de la dependencia y describe un episodio ocurrido en la noche del miércoles 9 de septiembre. Nieva había ido hasta allí para asistir a un cliente involucrado en un accidente de tránsito fatal.
Según su relato, la demora en las actuaciones se volvió insostenible. Los policías justificaban la espera asegurando que "la fiscalía no atendía el teléfono". Eso lo llevó a pedir explicaciones al tercer jefe de la comisaría, identificado como oficial Vaca.
El reclamo que terminó mal
El letrado ingresó a una oficina junto a la esposa de su cliente. Allí, sostiene la denuncia, todo se descontroló. "Apenas entré, el Oficial Vaca me increpó y me ordenó que esperara afuera. Le pregunté cuál era el problema y le dije que la demora era inusual. Se levantó raudamente golpeando el escritorio (…). Inmediatamente, sin que mediara ninguna orden ni advertencia previa, tres efectivos policiales se me vinieron encima. El Oficial Vaca me tomó del cuello", declaró Nieva.
De acuerdo con su versión, fue empujado y trasladado por la fuerza hacia una habitación interna del edificio. En el camino, los policías le habrían dicho que "estaban cansados de los abogaduchos".
Requisa, celular secuestrado y medicación negada
El abogado asegura que lo metieron en un cuarto donde permanecían mujeres demoradas y lo sometieron a una requisa que incluyó palpaciones en todo el cuerpo, incluidas sus partes íntimas. Le secuestraron el teléfono celular y le revisaron la billetera.
Además, denunció que le impidieron comunicarse con un colega y que, pese a advertir que es hipertenso y cardíaco, le negaron el acceso a su medicación.
La situación se extendió hasta la madrugada. Alrededor de la 1, Nieva sintió que se le secaba la boca, pidió agua y, al tomarla, se desvaneció y se golpeó la cabeza al caer.
La firma bajo descompensación
Todavía desorientado, los efectivos le exigieron firmar un papel como condición para devolverle sus pertenencias. "Me hicieron firmar algo que no recuerdo qué era, y recién entonces me devolvieron el teléfono celular y la credencial. Esa firma fue puesta en estado de descompensación física, sin lectura ni comprensión del contenido", denunció el letrado.
Nieva pidió el secuestro inmediato de ese documento y de los libros de guardia de la dependencia. También solicitó que se perite su teléfono celular para determinar si los efectivos accedieron a información protegida por el secreto profesional respecto de otros clientes.
El caso ya fue puesto en conocimiento del Colegio de Abogados de Tucumán y del ministro de Seguridad de la Provincia, Eugenio Agüero Gamboa.