Fue a la guardia por un dolor de muela, le pusieron una inyección y no volvió a cruzar la plaza

Entró a la guardia por un dolor de muela, salió caminando y a los pocos minutos se desplomó en la plaza. La familia de Marcos Erise no cree en la versión del calmante y espera la autopsia.

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Fue a la guardia por un dolor de muela, le pusieron una inyección y no volvió a cruzar la plaza
Fue a la guardia por un dolor de muela, le pusieron una inyección y no volvió a cruzar la plaza

Marcos Erise tenía 43 años y murió la noche del lunes 5 de octubre en Dolavon, minutos después de recibir un inyectable en el hospital por un dolor de muelas. Sus hermanos Lorena y Antonio reclaman una investigación a fondo, cuestionan la atención que recibió y esperan los resultados de la autopsia y de los análisis toxicológicos para saber qué le pasó.

El episodio, confirmado por la propia familia, ocurrió en esa localidad del valle de Chubut. Marcos empezó con molestias dentales alrededor de las 17 de ese día. El dolor fue creciendo con las horas hasta volverse insoportable.

Cerca de las 21, le pidió a su hermano Antonio que lo acompañara al centro de salud, a pocas cuadras de la casa. Antonio fue testigo directo de todo lo que vino después y lo contó con crudeza.

"A las 5 de la tarde empezó con mucho dolor de muela, iba a su pieza, se levantaba, caminaba para afuera, salía, iba y venía. Y a las 21:15 me dijo: '¿Me acompañás Antonio al hospital porque no doy más?'. Lloraba de dolor", recordó.

La espera y el inyectable

Según el relato de Antonio, esperaron unos treinta minutos hasta que los atendieron. "Ahí sale el doctor Rodríguez y dice que pase. Lo acompañé hasta la sala de espera de la guardia. El doctor Rodríguez y el enfermero se fueron para el fondo y prepararon el inyectable allá. Vinieron y le colocaron el inyectable en su pierna derecha", detalló.

La familia sostiene que el medicamento aplicado fue diclofenac, un antiinflamatorio de uso común. Lorena, hermana de Marcos, puso esa versión en duda: según contó, él ya había recibido esa droga en otras oportunidades sin haber sufrido ninguna reacción adversa.

"No creo que un diclofenac haya causado la muerte porque ya se había puesto anteriormente por otros dolores que tuvo y nunca le provocó nada", afirmó.

El regreso que nunca terminó

Después del inyectable, Marcos salió del hospital caminando junto a su hermano. El trayecto de vuelta se hizo cuesta arriba: se mostraba agitado y se detenía a descansar varias veces.

"Yo le preguntaba qué le pasaba y me decía que estaba agitado. Llegamos hasta la plaza y ahí me dice que le venga a buscar agua", relató Antonio.

Antonio corrió hasta su casa, a media cuadra de la plaza, para buscar una botella. Tardó apenas cinco minutos. Cuando volvió, encontró a su hermano sin vida.

"No hace más que venir e irse a verlo y ya mi hermano estaba muerto", expresó con evidente dolor.

El desenlace ocurrió a unos 100 metros de la vivienda familiar, en la plaza del barrio. Apenas comprobó lo sucedido, Antonio intentó comunicarse con el hospital, pero —según su testimonio— "nadie atendió el teléfono y la ambulancia tardó media hora en llegar".

Quienes llegaron primero al lugar fueron policías que recorrían la zona. Cuando el doctor Rodríguez arribó con la ambulancia, Antonio le preguntó directamente qué medicamento le habían aplicado a su hermano.

"Él dijo: 'Le pusimos un calmante para el dolor de muela'. Pero yo no creo que haya sido eso porque mi hermano cuando yo fui estaba ahí desvanecido. Y me lo entregaron muerto", sentenció.

Denuncia, autopsia y cámaras

Lorena relató los pasos que siguió apenas conoció la noticia. Esa misma noche fue a la comisaría local a radicar la denuncia. Al día siguiente se presentó en el hospital para entrevistarse con la directora y pedir explicaciones.

"Le pregunté qué había pasado. Me dice que no era así, que ellos no lo habían matado. Pero yo le digo: se vino a poner un inyectable por un calmante para el dolor de muela, le pusieron un diclofenac y a la media hora no alcanzó ni a llegar a la casa, que estaba muerto", narró.

La familia pidió que se practicara una autopsia antes de velar los restos, con la esperanza de obtener respuestas claras sobre las causas del fallecimiento. "Yo lo pedí para quedarme más tranquila, para saber qué fue el causante de la muerte", explicó Lorena. Los resultados del estudio forense estarían listos en los próximos días, según les informaron.

Además de la autopsia, los Erise confían en que las cámaras de seguridad del hospital y de la vía pública aporten datos clave para reconstruir con precisión lo ocurrido.

"Todo el trayecto tiene cámaras, en el hospital hay cámaras, así que también han recaudado en el lugar que él falleció. Eso va a ser importante", señaló Lorena.

"Era un ser humano hermoso"

Consultada sobre el perfil de Marcos, su hermana lo describió como una persona alegre, sociable y querida en toda la comunidad.

"Él cobraba una pensión por discapacidad. Era bueno, una persona alegre. Siempre se levantaba en la mañana con su buen humor, le encantaba escuchar la radio, cantaba. La gente que lo conoce en Dolavon siempre que pasaba lo saludaba, le gritaba, y si no lo saludaba, él les decía cosas para que lo saluden nomás. Era un ser humano hermoso", recordó con emoción.

Lorena también destacó que la familia Erise es conocida y trabajadora en Dolavon. "Somos nacidos y criados acá y nos conoce todo Dolavon", afirmó. Y lamentó: "Somos una familia humilde y tenemos que sí o sí recurrir al hospital de Dolavon".

El fallecimiento de Marcos Fabián Erise fue notificado formalmente por la Cooperativa Eléctrica local, y sus restos fueron sepultados el miércoles en el cementerio municipal. Hasta el momento, no hubo comunicados oficiales de la dirección del hospital ni del Ministerio de Salud provincial para brindar precisiones sobre lo ocurrido.

La familia aguarda con ansiedad los resultados de la autopsia y de los análisis toxicológicos, que podrían confirmar o descartar un vínculo directo entre la medicación administrada y el deceso. Mientras tanto, el pedido de justicia sigue firme.

"Lo único que pido es que se resuelva esto y ya esperar nomás, la espera", expresó Lorena. Antonio, por su parte, fue categórico: "Lo único que pido es que hagan justicia por mi hermano".

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