Fue dos veces al hospital con dolor abdominal y la mandaron a casa: el error que ahora le costará millones
Una mujer entró dos veces a la guardia del hospital de Maipú con un dolor que no cedía. La mandaron a su casa con un diagnóstico gastrointestinal. Horas después, otra cirugía de urgencia reveló lo que realmente tenía. Ahora la Justicia fijó una cifra millonaria contra el nosocomio y la médica que la atendió.
La Justicia civil de Mendoza condenó al Hospital Regional Diego Paroissien de Maipú y a una médica de guardia a pagar 32 millones de pesos por daños y perjuicios. El tribunal consideró que hubo mala praxis en la atención de una paciente que consultó dos veces por dolores abdominales y fue enviada a su domicilio sin que se detectara una apendicitis.
La sentencia fue dictada por el Tribunal de Gestión Asociada Primero, que hizo lugar a la demanda de Jesica Romina Gómez contra el nosocomio, la profesional Alicia Ruggeri Alberti y la aseguradora. La condena incluye el pago de la indemnización más intereses, y las costas recaen sobre los demandados.
El caso que originó el juicio
Todo comenzó en abril de 2022, cuando Gómez llegó a la guardia del hospital maipucino con un fuerte dolor abdominal. Según el expediente, fue atendida en dos oportunidades por la misma médica, que diagnosticó un cuadro gastrointestinal y le indicó volver a control si las molestias continuaban.
Lejos de calmarse, el dolor siguió y la mujer acudió a otro centro asistencial. Allí fue operada de urgencia por una apendicitis gangrenosa perforada con peritonitis. Las consecuencias fueron severas: necesitó varias cirugías, una ileostomía, una hemicolectomía derecha y una larga internación en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica. Además, le quedaron secuelas permanentes, como cicatrices quirúrgicas y problemas auditivos.
Qué determinaron las pericias
En el juicio, dos pericias médicas resultaron clave. Los especialistas concluyeron que, frente a la persistencia del dolor y una segunda consulta en menos de tres horas, correspondía hacer estudios complementarios y dejar a la paciente en observación.
El juez tuvo por probado que existió un error de diagnóstico y que la demora en la atención permitió que la apendicitis evolucionara hacia una perforación con peritonitis. También rechazó el argumento de la defensa sobre una supuesta automedicación de la paciente.
La demanda sostenía que el diagnóstico tardío en el Paroissien posibilitó que la enfermedad avanzara y provocara complicaciones que se podrían haber evitado con una intervención a tiempo.