Fue mecánico del avión derribado en Malvinas y reveló qué pasó con el ala que estaba en Paraná

El ala que durante años estuvo en el Parque Urquiza no es la del avión que él cuidaba, y su relato sobre lo que realmente pasó con esa pieza deja una pregunta incómoda sobre cómo se conserva la memoria de Malvinas en Paraná.

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Fue mecánico del avión derribado en Malvinas y reveló qué pasó con el ala que estaba en Paraná
Fue mecánico del avión derribado en Malvinas y reveló qué pasó con el ala que estaba en Paraná

Osvaldo “Pato” Carrere, suboficial mayor retirado de la Fuerza Aérea Argentina, fue el mecánico del Canberra B-108 durante la Guerra de Malvinas. El retiro de la puntera del ala izquierda que se exhibía en el Parque Urquiza, en Paraná, lo llevó a recordar su trabajo en el conflicto y la pérdida de la aeronave, derribada el 13 de junio de 1982.

La pieza fue desmontada por personal de la II Brigada Aérea y será restaurada para luego ser trasladada al museo de Aldea Spatzenkutter. La decisión generó reacciones entre los vecinos que durante años vieron el monumento como parte del paisaje de la capital entrerriana.

El mecánico que preparaba los bombarderos

Carrere habló con Elonce y describió sus responsabilidades durante el conflicto del Atlántico Sur. “Yo fui mecánico del Bravo 108 durante el conflicto del Atlántico Sur. Estaba a mi cargo preparar el avión, mantenerlo en alerta y trabajar en conjunto con los motoristas y los armeros”, recordó.

El veterano explicó que el escuadrón Canberra fue destinado a una base aeronaval, desde donde las aeronaves operaban hacia las islas. “Teníamos alojamiento con los marineros porque el escuadrón Canberra había sido destinado a la base aeronaval. Desde ahí operaban hacia Malvinas”, relató.

Su tarea consistía en preparar la aeronave y coordinar las distintas especialidades técnicas para que pudiera despegar.

La caída del avión que tenía a cargo

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Carrere recordó la pérdida del Canberra B-108, ocurrida el 13 de junio de 1982, un día antes del final de la guerra. “El 108 cayó el 13 de junio del 82. Yo había regresado unos días antes, porque me habían hecho el último relevo desde la brigada. Me enteré mucho más tarde de la caída del avión”, expresó.

La noticia lo golpeó especialmente porque había dedicado sus jornadas a mantener esa aeronave en condiciones operativas. Aunque ya no estaba en la base cuando ocurrió el derribo, conservó el recuerdo de su trabajo y de las personas que participaron en las misiones.

Qué pasó con el Canberra B-108 el 13 de junio de 1982

Según la reconstrucción histórica difundida por la Fundación Malvinas, el Canberra B-108 despegó desde Río Gallegos el 13 de junio de 1982 para una misión de bombardeo contra posiciones británicas en las islas.

La aeronave estaba tripulada por los capitanes Roberto Pastrán, piloto, y Fernando Casado, navegador. Durante el regreso, fue alcanzada por un misil Sea Dart lanzado desde el destructor británico HMS Cardiff.

Pastrán logró eyectarse y sobrevivió, mientras que Casado perdió la vida. El bombardero pertenecía al sistema de armas Canberra, que operaba desde la II Brigada Aérea de Paraná. Su pérdida quedó registrada entre los episodios de los últimos días del conflicto.

El recuerdo de otro avión que no volvió

Carrere también evocó el 1º de mayo de 1982, cuando se perdió el Canberra B-110 junto con sus dos tripulantes. El recuerdo de aquella jornada todavía le provocaba tristeza. “Fue muy triste que llegaran los aviones y nos faltara uno. En ese momento éramos más jóvenes, pero ahora, cuando uno recuerda, siente nostalgia y tristeza”, manifestó.

Al hablar de esas experiencias, el veterano reconoció que los recuerdos aún lo conmueven. “Por ahí me emociono porque estuve a cargo de ese avión, que lamentablemente cayó en su último vuelo. Estas cosas me hacen recordar y mantener bien viva la memoria de Malvinas entre nosotros”, expresó a Elonce.

La aclaración sobre el ala del Parque Urquiza

Carrere consideró necesario precisar la procedencia de la estructura que estaba exhibida en Paraná. “El ala no es que se haya traído del sur, sino que pertenecía a otro avión que estaba acá, en la brigada, y fue donada por la Fuerza Aérea a la Municipalidad”, explicó.

De esta manera, aclaró que la pieza retirada no correspondía a los restos recuperados del Canberra B-108 derribado durante la guerra. Su valor conmemorativo estaba vinculado con el sistema de aeronaves utilizado en el conflicto y con el homenaje a quienes participaron de aquellas operaciones.

Por qué trasladan la pieza a Aldea Spatzenkutter

El retiro de la puntera del ala izquierda fue realizado por personal de la II Brigada Aérea, con colaboración de representantes de Aldea Spatzenkutter. La intervención permitió desmontar la estructura para iniciar su reacondicionamiento.

“Nos parece muy bien que la gente de Aldea Spatzenkutter la haya pedido para su museo, porque estaba medio abandonada. Ahora, con el trabajo de la brigada y la Municipalidad, va a estar en un lugar donde estará más cuidada y protegida”, sostuvo Carrere.

El veterano señaló que, según su conocimiento, la decisión surgió de conversaciones entre las autoridades municipales, la Fuerza Aérea y representantes de la localidad que recibirá la pieza. Consideró que el traslado permitirá garantizar mejores condiciones para su preservación.

La explicación oficial sobre el destino del monumento

El director de la Dirección de Veteranos de Guerra de Malvinas de la Municipalidad de Paraná, Emerio Peltzer, confirmó a Elonce que la estructura será restaurada por la Fuerza Aérea Argentina y posteriormente trasladada al museo de Aldea Spatzenkutter.

El funcionario explicó que las gestiones habían comenzado más de tres años atrás, cuando desde esa localidad solicitaron la donación de la pieza para incorporarla a su espacio dedicado a la memoria histórica.

Según lo informado, una vez finalizados los trabajos de restauración, la estructura volverá a exhibirse públicamente. La finalidad será conservar su valor simbólico y mantener su función como testimonio de la participación de la aviación argentina en la Guerra de Malvinas.

Nostalgia por el retiro y la importancia de conservar la pieza

Carrere reconoció que algunas personas manifestaron nostalgia por el retiro del monumento del Parque Urquiza, donde había permanecido durante años como parte del paisaje de la ciudad. Sin embargo, expresó su conformidad con el nuevo destino. “Mi opinión es que está bueno que sea cedida a otra localidad del interior de la provincia. Me parece bien”, afirmó.

También señaló que el estado de conservación de la pieza requería atención. “Yo la vi y estaba bastante abandonada. Hay que cuidarla porque es un patrimonio de la Fuerza Aérea para la gente que viene detrás de nosotros”, remarcó.

El mensaje de un veterano para las próximas generaciones

Para Carrere, la preservación del monumento representa una responsabilidad que trasciende su propia experiencia como integrante de la Fuerza Aérea. Consideró que estos elementos permiten transmitir a los jóvenes parte de la historia del conflicto. “Sería bueno que la mantengan para que el espíritu de Malvinas siga permanente entre nosotros, los argentinos, y que no se olviden. Nosotros siempre estamos presentes”, expresó.

En ese sentido, insistió en la necesidad de acompañar las tareas de conservación con acciones que permitan recordar a quienes participaron de la guerra. “Es una responsabilidad muy grande transmitir lo que pasó en Malvinas. Esperemos que la gente joven que viene detrás de nosotros sea responsable y mantenga vivo ese espíritu”, sostuvo.

Una pieza histórica que también conserva recuerdos personales

El traslado del ala representó para Carrere mucho más que una intervención sobre un monumento. La estructura lo llevó nuevamente a recordar su trabajo como mecánico, las jornadas de preparación de los bombarderos y la pérdida de aeronaves durante el conflicto.

“Me parece muy bien que se hagan los trámites para mantener esa ala protegida. Da un poco de nostalgia recordar estas cosas”, concluyó el suboficial mayor retirado.

Su testimonio permitió recuperar una parte de la historia de la II Brigada Aérea de Paraná desde la mirada de quienes participaron directamente en las operaciones de 1982.

Mientras la pieza se prepara para ocupar un nuevo espacio conmemorativo, los recuerdos de Carrere volvieron a poner en primer plano el valor de preservar la memoria de Malvinas y transmitirla a las futuras generaciones.

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