Fue papá a los 20 y armó su propio trabajo: la estrategia que no abandonó por nada
Se quedó sin trabajo justo cuando se enteró de que iba a ser papá. Lejos de rendirse, este joven sanjuanino armó su propio emprendimiento junto a su madre, pero el esfuerzo no termina ahí: entre frascos y libros, pelea contra el reloj para recibirse. ¿Cómo hace para llegar a todo?
Dante Ormeño tenía una vida que recién empezaba cuando la realidad le puso un freno: sin empleo y con un hijo en camino, decidió que la espera no era una opción. Este joven sanjuanino convirtió la necesidad en impulso y, junto a su madre, montó un emprendimiento de conservas que hoy le permite pagar sus gastos mientras cursa la universidad.
La historia comenzó cuando Dante se enteró de que iba a ser papá. “El emprendimiento surgió porque fui papá muy joven”, confesó en diálogo con Canal 13. La urgencia de generar ingresos propios lo llevó a buscar alternativas: “Necesitaba solventar gastos, no estar quieto y generarme mi propio trabajo”.
La cocina familiar como punto de partida
En su casa, la mamá de Dante ya elaboraba productos caseros para el consumo de la familia. Fue él quien propuso dar el salto: “Le propuse que hiciéramos productos regionales para vender”. Sin experiencia en ventas ni en normas de higiene, madre e hijo decidieron capacitarse para profesionalizarse.
El arranque fue modesto. “Comencé con los dulces, muy pocos, y de a poco le metimos más inversión”, recordó. El acompañamiento del Estado resultó clave para visibilizar su trabajo: “Nos profesionalizamos con una línea más estética, el Gobierno nos da una mano con el stand y pudimos estar en muchos lugares para mostrar que estamos presentes siempre”.
Con el tiempo, la propuesta se amplió. “La idea no era quedarse solo con lo dulce, sino sumar conservas saladas, aceitunas y aceites saborizados”, detalló Dante. La división de tareas es equitativa: su madre se ocupa de los dulces tradicionales y él del trabajo artesanal de las aceitunas rellenas.
Estudiar y producir: una rutina de hierro
Llevar adelante los estudios y el emprendimiento exige una disciplina férrea. “Trato de exigirme un poco más en el estudio porque necesito recibirme rápido”, afirmó el joven. Sus días combinan horarios cambiantes entre la facultad y la producción: “Los días que no voy a la facultad en la mañana me hago cargo de los frascos, o divido las tareas diarias hasta llegar a la fecha de la feria”.
La historia de Dante demuestra que, con organización y apoyo familiar, una crisis puede transformarse en un proyecto con futuro.