Fueron a ver de dónde salían los tiros y se toparon con 11 armas en una mochila
Los vecinos avisaron por las detonaciones y la policía salió a buscar a los tiradores. Lo que apareció tirado en el barrio, en medio de la persecución, no entra en ninguna estadística habitual de la ciudad.
La madrugada de este lunes en barrio Macarone, en Paraná, arrancó con detonaciones que los vecinos no dudaron en reportar. Lo que empezó como una salida de rutina de la comisaría octava terminó con un arsenal fuera de circulación: once armas de fuego secuestradas, entre ellas varias calificadas como "de guerra", y una persecución que quedó sin detenidos.
Todo se disparó cerca de las 3:30. Personal de la comisaría octava patrullaba las inmediaciones cuando escuchó los disparos, y en paralelo el 911 empezó a recibir llamados de vecinos alertando por la misma situación. Los uniformados llegaron al lugar y se encontraron de frente con dos hombres armados.
Disparos contra la policía y fuga por los pasillos
Según la información policial, los sospechosos abrieron fuego contra los efectivos. Se produjo un intercambio de disparos y luego comenzó una persecución por los pasillos del barrio. Los dos hombres lograron escapar.
El relato del jefe de la Policía de Entre Ríos, Claudio González, reconstruyó el arranque del operativo: “Personal de comisaría octava, que casualmente estaba en las inmediaciones, no solo escucha detonaciones de arma de fuego, sino que en la sala de emergencias 911 vecinos dan a conocer que se están produciendo detonaciones”.
El propio jefe policial confirmó que ningún efectivo resultó herido durante el enfrentamiento.
Primero dos pistolas, después una mochila con nueve más
En los rastrillajes iniciales la Policía encontró dos pistolas: una calibre .22 y otra .45. Más tarde, la búsqueda se amplió con la participación de distintas dependencias y los investigadores dieron con una mochila que contenía nueve armas adicionales, entre ellas pistolas 9 milímetros, .45 y .22.
“Por lo que llevamos contabilizado, se han localizado, entre las dos que te comenté y lo que va en la mochila, 11 armas de fuego. En semejante cantidad no hay precedentes”, sostuvo González, que remarcó que algunas eran "de guerra".
El armamento quedó bajo peritaje para establecer sus características y su procedencia.
Numeración limada, cargadores extendidos y un arma lista para disparar
Lo que más llamó la atención de los investigadores fue la variedad del material incautado. Algunas pistolas tenían la numeración limada y otras conservaban sus identificaciones, que eran verificadas por especialistas.
También aparecieron cargadores extendidos, capaces de almacenar más proyectiles que los convencionales. “Hay armas que están limadas, otras que no, algunas 9 milímetros, 11,25 y 22. La particularidad de algunas es que tienen cargadores extensibles, es decir, que tienen mayor carga. Estamos hablando de 25 cartuchos”, detalló el jefe policial.
Uno de los datos que más inquietó: una de las pistolas tenía munición colocada en la recámara. “Una de las armas tenía munición en recámara, es decir, lista para usar”, remarcó González.
Para el funcionario, el peso del hallazgo no pasó solo por la cantidad de armas sino también por el volumen de cartuchería de distintos calibres. En los procedimientos se secuestraron además numerosas vainas servidas y se constataron impactos de bala en viviendas del sector.
Allanamientos, una vivienda bajo la lupa y un sospechoso identificado
Con los primeros resultados, la fiscal en turno, Paola Farinó, dispuso nuevas medidas: la intervención de la Dirección General de Investigaciones y del área de Homicidios, además de allanamientos en el barrio. Uno de los procedimientos se concentró en una vivienda donde apareció la mochila con las nueve pistolas.
“Estamos focalizados en una vivienda donde se halló esta mochila con las nueve armas que te detallé, tal vez prontas a ser descartadas u ocultadas”, expresó González, que aclaró que las circunstancias del hallazgo seguían bajo investigación.
Hasta el momento de la entrevista, los investigadores habían individualizado a una persona, aunque su detención no estaba confirmada. Los procedimientos continuaban durante la mañana del lunes con presencia de autoridades de la Policía de Entre Ríos, de la Jefatura Departamental Paraná y de la comisaría octava.
El otro episodio del barrio: un herido de bala que aún no se vincula
El jefe policial también se refirió a un hecho de la jornada anterior en el mismo barrio, cuando una persona resultó herida por un disparo de arma de fuego. Sin embargo, aclaró que no está confirmado que ese episodio tenga relación con el enfrentamiento de la madrugada.
“En el día de ayer se da esta problemática de vecinos donde hay una persona que recibe un disparo de arma de fuego. Nada que ver en este momento con lo que te estoy narrando de las 3:30. No se puede asegurar que está asociado”, precisó.
Ambas situaciones siguen siendo investigadas y, por ahora, no hay elementos suficientes para establecer un vínculo entre ellas. La sucesión de hechos derivó en un refuerzo de los patrullajes y en la intervención de distintas áreas policiales en el sector.
Los pasillos, el aliado de la fuga
Desde la comisaría octava explicaron que las características del barrio Macarone complican los procedimientos: las cortadas y los pasillos permiten moverse entre distintos sectores con facilidad. Los sospechosos aprovecharon esa geografía para escapar después de ser sorprendidos con las armas.
“Nos encontramos en la cercanía cuando arribamos al lugar, constatamos la presencia de personas armadas. Se inició una persecución, pero los pasillos facilitan las fugas”, explicó Diego Fernández, uno de los efectivos que participó del procedimiento.
Pese a no haber logrado las detenciones en ese momento, los policías recuperaron las primeras armas y siguieron con los rastrillajes que ampliaron el secuestro. Las autoridades señalaron que el barrio cuenta con un dispositivo de seguridad y con recorridas preventivas por episodios de violencia anteriores.
González destacó tanto la intervención de los efectivos como la colaboración de los vecinos que llamaron al 911 para denunciar las detonaciones. Y subrayó que sacar de circulación semejante cantidad de armas es un resultado importante para prevenir nuevos episodios de violencia y llevar tranquilidad a los habitantes de la zona, castigados por situaciones recurrentes vinculadas al uso de armas de fuego.