Funes despliega un universo automotor: desde un auto eléctrico de 130 mil dólares hasta la joya histórica de Rosario
¿Qué se esconde en los más de 10.000 m² del Salón de Funes? Desde un roadster eléctico de lujo hasta una reliquia con la patente 001 de Rosario, te contamos las joyas que no podés perderte.
El corazón de la industria funense late con más de 10 mil metros cuadrados de pura adrenalina y nostalgia sobre ruedas. El Salón del Automóvil, que nació en 2019 y se consolida año a año en Ciudad Industria, se transformó en el epicentro para los amantes de los motores, exhibiendo desde lo último en movilidad eléctrica hasta piezas con más de un siglo de historia.
Ubicado estratégicamente a la vera de la autopista Rosario-Córdoba, el evento congrega una variedad impresionante. Autos 0 km, SUV, pick-ups, camiones, motorhomes, embarcaciones y motos impactantes comparten espacio con superautos y clásicos modificados. Cada rincón de la muestra esconde una joya que despierta la curiosidad de visitantes de toda la región.
¿El futuro ya llegó a Funes?
El mercado automotor local vive una revolución silenciosa pero poderosa, centrada en los vehículos híbridos y eléctricos. Las cifras son elocuentes: solo en enero de este año se patentaron 533 autos eléctricos, un crecimiento interanual que supera el 600%. Este boom responde a la flexibilización de importaciones, la reducción de aranceles y la irrupción de nuevas marcas, especialmente asiáticas.
En el salón, estas tendencias toman forma concreta. Una de las estrellas es el MG Cyberster, un roadster 100% eléctrico que deja boquiabiertos con sus puertas de tijera y diseño deportivo. Equipado con dos motores, ofrece una potencia de 500 caballos de fuerza, acelera de 0 a 100 km/h en apenas 3.7 segundos y promete una autonomía de 446 kilómetros. Su precio ronda los 130 mil dólares.
Músculo, leyenda y rarezas sobre dos ruedas
Frente al silencio eléctrico, el rugido del “músculo americano” también reclama su lugar. Un Ford Mustang con motor V8 de 5.0 litros y más de 480 caballos de fuerza atrae todas las miradas, recordando que la pasión por la combustión sigue viva.
El universo de las dos ruedas no se queda atrás. Para todos los gustos, desde urbanas hasta deportivas. Pero hay una pieza que se roba la atención de los entendidos: una Triumph Motorcycles “Evel Knievel” edición limitada. Con 180 caballos de potencia, este modelo homenajea al legendario piloto acrobático. Solo se fabricaron 500 unidades en todo el mundo durante el año pasado, y la número 97, casualmente, se encuentra exhibida en Funes.
Un viaje en el tiempo sobre cuatro ruedas
Para los nostálgicos y los fierreros de corazón, el sector de clásicos es un paraíso. Allí se erige, en un impactante color verde, una réplica fiel del mítico Ford GT40, el auto que destronó a Ferrari en las 24 Horas de Le Mans en los años 60. La pieza llegó desde Córdoba respetando cada detalle del diseño original.
Otra réplica que causa furor es un Dodge Viper, inspirado en clásicos como el Shelby Cobra pero llevado al extremo, representando lo más salvaje del espíritu automotor estadounidense. La carpa de autos antiguos es un viaje sentimental, con joyas como una baquet Ariston, construida íntegramente en Argentina, en las ciudades de Rafaela y Diamante, con un motor Continental de tapa plana.
La joya absoluta: el primer auto de Rosario
Sin embargo, hay una pieza que, por su historia y su vínculo con la región, se lleva todas las miradas y el título de patrimonio viviente. Se trata de un De Dion-Bouton modelo 1903, el primer automóvil patentado en la ciudad de Rosario, fácilmente identificable por su chapa patente 001.
Este vehículo, un monocilíndrico de 850 centímetros cúbicos y 8.5 HP de potencia, pertenece al rosarino Eduardo Menchón. “Fue traído en barco por la familia original, la familia Despecher, que es a la familia que se lo compré yo”, relató Menchón. “O sea que lo compré directamente a los dueños que importaron el auto acá a Argentina, a Rosario”, completó.
Con 123 años desde su llegada, el aura de este coche es tan grande como su historia. Aún funciona a la perfección y en ocasiones especiales puede verse circulando por las calles de Rosario, siendo un testimonio rodante de otra era.
El Salón del Automóvil en Funes demuestra ser mucho más que una simple exposición. Es una cita imperdible que fusiona innovación, potencia, diseño e historia, convocando no solo a los apasionados por los motores, sino a cualquier persona que quiera asomarse al fascinante mundo que gira alrededor de un volante.