Furia en Cuba: atacan sede del Partido Comunista en medio de protestas por apagones
Protestas por apagones en Cuba derivaron en un violento ataque a una sede del Partido Comunista. ¿Qué provocó que la situación se saliera de control y qué denuncian las organizaciones de derechos humanos sobre lo que realmente ocurrió?
La tensión social en Cuba escaló a un nivel violento cuando una sede del Partido Comunista fue atacada durante manifestaciones por la grave crisis energética y de alimentos. Un grupo reducido de personas apedreó el edificio y provocó un incendio en la vía pública, en hechos que dejaron al menos un herido y cinco detenidos. El gobierno calificó los actos como “vandálicos”, mientras organizaciones de derechos humanos investigan denuncias sobre el uso de fuerza.
Los disturbios ocurrieron en el municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, a unos 460 kilómetros de la capital, La Habana. El periódico oficial provincial, Invasor, confirmó el incidente, detallando que lo que comenzó como una protesta pacífica derivó en el ataque contra la sede del Comité Municipal del Partido.
¿Qué pasó exactamente en Morón?
Según el reporte oficial, tras un intercambio con autoridades locales, un grupo más reducido de manifestantes procedió a lanzar piedras contra la entrada del inmueble. Además, sacaron los muebles de la recepción y los incendiaron en plena vía pública. Videos difundidos en redes sociales, que las autoridades no han desmentido, muestran que una farmacia y una tienda cercanas también resultaron afectadas durante los altercados.
El Ministerio del Interior de Cuba ya abrió una investigación sobre los hechos. Mientras tanto, la ONG Justicia11J, que monitorea las protestas en la isla desde las históricas manifestaciones de julio de 2021, aportó un dato escalofriante. La organización alertó que la lesión de la persona que las autoridades atribuyen a una caída por estado de ebriedad “podría tratarse de una herida de bala”.
“De acuerdo con información revisada por nuestra organización, durante la protesta se escucharon detonaciones en las inmediaciones de inmuebles vinculados a la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC)”, manifestaron desde la ONG, sin precisar el origen de los presuntos disparos.
El contexto de descontento que explota
Este estallido de violencia no es un hecho aislado. Ocurre en medio de una profunda crisis económica que sufre la isla, agravada desde enero por la suspensión del suministro de crudo desde Venezuela. Esta situación, combinada con las sanciones estadounidenses, ha generado una escasez crítica de combustible, productos básicos y prolongados cortes de electricidad que pueden superar las 15 horas diarias.
El descontento ciudadano se ha venido expresando en protestas nocturnas, principalmente cacerolazos desde las viviendas o en la vía pública. La Habana ha sido el epicentro de estas manifestaciones en las últimas semanas, aunque el malestar se ha registrado en varias provincias. La población de 9.6 millones de habitantes enfrenta dificultades extremas para acceder a alimentos y servicios básicos.
En este escenario complejo, Cuba confirmó recientemente que mantiene conversaciones con Estados Unidos para buscar “soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales”. Paralelamente, inició un proceso de excarcelación de presos políticos, como parte de un acuerdo mediado por el Vaticano, el histórico intermediario entre Washington y La Habana.
La política exterior añade otra capa de tensión. La administración de Donald Trump ha manifestado abiertamente su deseo de un cambio de régimen en Cuba, país al que Washington considera una “amenaza excepcional” debido a sus estrechas relaciones con Rusia, China e Irán. Esta postura contribuye al clima de incertidumbre y conflicto que vive la nación caribeña.