Gaiman: el frío extremo que pone en jaque a las cerezas y el secreto para llegar a Estados Unidos
Gabriel Ruiz produce cerezas en Gaiman y las exporta a Estados Unidos, España y Francia. Una noche de helada, sus equipos trabajaron 16 horas seguidas. Lo que contó sobre el negocio que casi nadie ve...
En Gaiman, un grupo de 12 productores sostiene una actividad que no admite improvisaciones: la cereza que se exporta a Estados Unidos, España y Francia empieza a definirse mucho antes de la cosecha, cuando el termómetro puede jugarles una mala pasada.
Gabriel Ruiz, productor y socio de la Cooperativa de Productores Integrados de Cerezas de Gaiman, contó en el primer capítulo de "Sale de Acá", el espacio de producción de LU20, cómo es el día a día de un negocio que depende del clima y de la precisión.
Heladas de 11 grados bajo cero y una guardia que no termina
La primavera no es solo la estación que anuncia la floración. Para los cereceros, el frío se convierte en una amenaza concreta. Este año, los productores registraron heladas de hasta 11 grados bajo cero, lo que los obliga a activar sistemas de aspersión que mantienen protegidas las plantas durante toda la noche.
En una de esas heladas recientes, los equipos funcionaron desde las 21 hasta las 13 del día siguiente, con un consumo de unos 50.000 litros de agua por hectárea por hora. Un operativo que se repite cada vez que el termómetro baja y que exige estar alerta sin margen de error.
Del árbol al mundo: selección, logística y el riesgo de un rechazo
Según relató Ruiz, detrás de cada cereza que llega al consumidor hay un enorme proceso de selección y logística. La fruta destinada a exportación debe salir sin marcas ni defectos y atraviesa distintos controles antes de llegar a destino.
La cooperativa produjo el año pasado alrededor de 1,6 millones de kilos y exportó más de un millón. En ese contexto, un rechazo en destino puede significar una pérdida importante para el productor, que ya viene golpeado por los precios.
Competir contra el gigante chileno
La cereza de Gaiman compite en un mercado internacional dominado por los grandes volúmenes de producción chilena, que llegó a unas 85 mil hectáreas plantadas. Frente a esa escala, los productores chubutenses buscan diferenciarse por calidad, flexibilidad y vínculos comerciales construidos durante décadas.
Sin embargo, los últimos dos años no fueron sencillos: registraron pérdidas por la baja de los precios, lo que suma presión a una actividad que ya exige inversión y esfuerzo constantes.
La historia de los cereceros de Gaiman es la de un puñado de productores que apuestan a la calidad para hacerse un lugar en un mercado global, con la naturaleza y los números en contra.