¿Galletitas que se derriten en la boca? El secreto está en un ingrediente que ya tenés en casa
Receta de galletitas de maicena con cocción de 15 minutos y textura suave que se derriten en la boca. Se preparan en 8 pasos con ingredientes económicos y en 40 minutos totales.
Preparar galletas caseras en menos de una hora y con ingredientes simples es posible con una receta que promete una textura increíblemente suave. Esta receta es con una cocción de tan solo 15 minutos y son tan suaves que se derriten en la boca.
Con solo ocho pasos, se pueden obtener entre 25 y 30 galletitas, dependiendo de la forma que se les dé. El tiempo total, incluyendo preparación, cocción y enfriado, ronda los 40 minutos.
Los ingredientes necesarios son económicos y fáciles de conseguir: 200 g de maicena, 50 g de harina de trigo, 100 g de manteca a temperatura ambiente, 80 g de azúcar, un huevo, una cucharadita de esencia de vainilla y ralladura de limón opcional.
El proceso paso a paso
El primer paso es preparar la base de la masa. Se coloca la manteca blanda en un bowl junto con el azúcar y se bate hasta formar una preparación cremosa, lisa y más pálida. Este batido es clave para lograr una textura aireada.
Luego se suman los ingredientes húmedos: se incorpora el huevo junto con la esencia de vainilla y se mezcla hasta lograr una preparación homogénea. En este punto se puede agregar ralladura de limón para un perfume extra.
A continuación, se incorporan los secos con cuidado. Se añade la maicena junto con la harina, idealmente tamizadas, y se mezcla primero con cuchara y después con las manos hasta unir todo sin amasar de más. El resultado debe ser una masa suave y tierna.
Para dar forma, se pueden tomar pequeñas porciones y formar bolitas del tamaño de una nuez, aplastándolas apenas con los dedos, o estirar la masa y cortarla con moldes. Es importante trabajar con suavidad.
Las piezas se colocan en una bandeja enmantecada o con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre ellas. Luego se cocinan en horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos, retirándolas cuando apenas estén doradas en la base.
Una vez fuera del horno, se dejan reposar unos minutos en la misma placa para que tomen consistencia antes de pasarlas a una rejilla. Cuando ya estén frías, se pueden servir solas o con acompañamientos como mermelada o dulce de leche.
Para conservarlas, se guardan en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante varios días. Además de ser prácticas, estas galletitas son ideales para regalar, llevar a una reunión o sumar a una mesa dulce.