Ganaderos del norte contra Europa: la exigencia que los deja en una encrucijada
Los ganaderos de Chaco y Formosa salieron a rechazar la normativa europea que exige certificar cada animal y cada campo: advierten que la medida les cambia las reglas del juego y los deja entre perder productividad o quedar fuera del mercado.
La Confederación de Sociedades Rurales de Chaco y Formosa (CHA-FOR) salió a rechazar de plano la normativa de la Unión Europea UE 2023/1115 y los sistemas de trazabilidad y certificación privada como el VISEC, al advertir que golpean de lleno a la ganadería del norte argentino.
La entidad ruralista lanzó la consigna «El Norte se Une: No a la 2023/1115, no al VISEC ni a otras certificaciones» y enumeró los puntos que, según su lectura, complican a toda la cadena de valor de la carne.
Choque con las leyes provinciales y los OTBN
El primer cuestionamiento es el desconocimiento de los marcos normativos locales. CHA-FOR sostiene que las exigencias europeas pasan por alto las leyes provinciales y, en particular, los Ordenamientos Territoriales de Bosques Nativos (OTBN), que regulan el manejo del monte y el uso del suelo con pautas de desarrollo sustentable y cambio de uso dentro de la ley.
Con la medida europea, según la entidad, un productor que cumple al pie de la letra con la normativa local y con los permisos ambientales igual queda sancionado o excluido por criterios que llegan desde afuera.
La carga se traslada hasta el criador
Para que la carne bovina argentina entre al mercado europeo, las reglas piden reconstruir hacia atrás el recorrido completo de cada animal desde su nacimiento. Eso hace que las exigencias documentales se muevan desde el frigorífico exportador hacia el engordador, el recriador y, al final de la cadena, el criador.
El resultado, remarca CHA-FOR, es que todos los productores quedan involucrados y condicionados, incluso aquellos que no venden su producción directamente al exterior.
Limpieza de campos, ¿tipificada como deforestación?
Otro punto crítico es la prueba de que los animales se criaron en tierras no deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. En el norte, la dura sequía de 2020 a 2024/25 castigó fuerte a la ganadería, y los productores necesitan hacer tareas habituales de limpieza de renovales y vegetación leñosa para mantener la superficie de pastoreo y recuperar capacidad productiva.
Esas prácticas de manejo agronómico, advierte la entidad, corren el riesgo de ser calificadas de forma arbitraria como «deforestación». Así, el productor queda entre dos opciones que considera inaceptables: perder productividad en su establecimiento o arriesgarse a quedar fuera de los mercados internacionales.
La postura de CHA-FOR
Desde la confederación ratificaron la defensa del desarrollo de la producción ganadera regional y del trabajo de los productores del norte. Su posición es que no se pueden convalidar exigencias ni certificaciones impuestas desde el exterior que desconozcan las soberanías normativas, las leyes provinciales de OTBN y la realidad productiva y ambiental de Chaco y Formosa, porque terminan condicionando el crecimiento de la ganadería argentina.