Gendarme Nahuel Gallo: el emotivo reencuentro con la bandera tras 448 días en una cárcel venezolana
Tras más de un año en una cárcel venezolana, el gendarme tucumano Nahuel Gallo vivió un acto cargado de emoción. Pero, ¿qué reveló sobre las torturas psicológicas y la angustiosa incertidumbre que vivió junto a otros 24 extranjeros?
El gendarme tucumano Nahuel Gallo protagonizó su primer acto oficial tras recuperar la libertad, en un momento cargado de simbolismo y emoción dentro de la fuerza. La ceremonia marcó el fin de un calvario de más de un año en condiciones que el propio uniformado describió como “un lugar de muchísima tortura psicológica”.
El izamiento de la bandera nacional se realizó en el edificio Centinela de Gendarmería, con la presencia de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva. Este acto representó el regreso formal de Gallo a las actividades institucionales desde su vuelta al país.
Tras completarse el protocolo, el momento se tiñó de una profunda emoción cuando Gallo recibió una condecoración por parte de sus compañeros. La ministra Monteoliva también se acercó para saludarlo afectuosamente, en una imagen que selló su reintegración.

La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, participó del acto oficial. (Foto: TN).
Las duras revelaciones sobre su cautiverio
Días antes de este acto, Gallo había roto el silencio para relatar cómo fueron los 448 días que pasó detenido en la cárcel venezolana de El Rodeo 1. Sus palabras no dejaron lugar a dudas sobre la crudeza de la experiencia.
“Es un lugar de muchísima tortura psicológica y no muy grata para contar en estos momentos”, expresó el gendarme, eligiendo sus palabras con cuidado al recordar el tiempo que permaneció encarcelado en suelo extranjero.
El difícil camino de la reinserción
En esa misma conferencia, Gallo aseguró que se encuentra bien de salud pero que atraviesa un complejo proceso de adaptación. “Estoy tratando de poder reinsertarme en la sociedad. Estoy tranquilo, con familia”, afirmó, mostrando una actitud serena pese a lo vivido.
Sin embargo, su mente no está del todo en paz, ya que recordó que aún quedan 24 extranjeros detenidos en ese mismo penal venezolano. Gallo remarcó la angustiosa incertidumbre que se vive entre sus muros.
“Ahí no te avisan qué va a pasar. Es incertidumbre y muchos pensamientos”, señaló, dando una pista del clima de desasosiego permanente que caracteriza al lugar.
La cruda realidad de la incomunicación
El gendarme tucumano también detalló uno de los aspectos más duros de su detención: el aislamiento total del mundo exterior. Sus declaraciones pintan un cuadro de absoluta desprotección para los detenidos extranjeros.
“No es fácil estar incomunicado, no es fácil haber perdido la libertad injustamente y que te acusen de delitos. Los extranjeros no teníamos visitas ni llamadas”, concluyó Gallo, dejando en evidencia las condiciones extremas que debió soportar durante más de catorce meses, lejos de su Tucumán natal y de toda red de contención.