Generación hiperconectada: el sorprendente deseo secreto que reveló un estudio entre los jóvenes
Un estudio entre jóvenes de 16 a 21 años revela una contradicción impactante: casi la mitad preferiría un mundo sin Internet. Descubrí los datos ocultos sobre salud mental, los engaños a los padres y la medida extrema que la mitad apoyaría.
Un estudio realizado en mayo de 2025 por el British Standards Institution, el organismo nacional de normalización del Reino Unido, arrojó una conclusión que desafía todo lo que creíamos saber sobre los más jóvenes. La investigación reveló que casi la mitad de los encuestados, un 47%, preferiría vivir en un mundo sin Internet, una paradoja impactante para quienes nacieron rodeados de pantallas.
El relevamiento, que consultó a 1.293 jóvenes de entre 16 y 21 años, expone una relación mucho más conflictiva y compleja con la tecnología de lo que se suele asumir. Lejos de una adhesión incondicional, los datos pintan un panorama de desencanto, cansancio digital y consecuencias directas en el bienestar psicológico.
¿Qué impacto tienen las redes en su autoestima?
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio se relaciona con el daño a la salud mental. El 68% de los jóvenes admitió que el tiempo que pasa en internet perjudica su estado psicológico. En la misma línea, una proporción idéntica aseguró que se siente peor consigo mismo después de pasar un rato en las plataformas sociales.
Este malestar parece haber aumentado tras la pandemia. Tres de cada cuatro encuestados afirmaron que pasan más tiempo online desde ese período, lo que podría explicar en parte el crecimiento de esta sensación de agotamiento digital.
Las cifras que alarman a los expertos
Los datos completos del relevamiento detallan una serie de comportamientos y deseos que configuran una tendencia clara. El 46% de los participantes expresó su preferencia por un mundo sin la red global. Además, la mitad de los consultados (50%) aseguró que apoyaría un “toque de queda digital” para limitar el acceso a ciertas aplicaciones después de las 22 horas.
Esta búsqueda de límites contrasta fuertemente con las prácticas que ellos mismos reconocen llevar a cabo en el entorno online. La encuesta descubrió una alta incidencia de conductas que involucran ocultar la identidad o engañar a los padres.
Entre los comportamientos más frecuentes se encuentran: el 42% admitió haberles mentido a sus padres o tutores sobre sus actividades en internet. El mismo porcentaje dijo haber falseado su edad en plataformas online. Un 40% reconoció usar cuentas secundarias o “burner accounts”.
Además, el 27% afirmó que alguna vez se hizo pasar por otra persona en la web, y un porcentaje idéntico confesó haber compartido su ubicación con desconocidos.
El estudio del British Standards Institution deja en evidencia una paradoja fundamental de la generación Z y los más jóvenes: aunque son nativos digitales que no conocieron un mundo sin conexión, cada vez son más los que buscan activamente reducir su dependencia del celular y las redes sociales. Los resultados sugieren un cansancio profundo y un anhelo por recuperar espacios libres de la omnipresencia de internet, incluso si eso implica apoyar medidas restrictivas como el toque de queda digital.