General Alvear: las boletas de luz que ya no cierran en las casas ni en los comercios
La luz se lleva cada vez más plata del presupuesto en General Alvear: familias, comercios y productores rearman sus cuentas, y la cooperativa ya activó una salida para los que quedaron atrasados. Cuánto pesa hoy el servicio en el mes, adentro.
El costo de la energía se volvió un dolor de cabeza para las familias, los comerciantes y los productores de General Alvear. El aumento de las tarifas eléctricas los obliga a rearmar sus cuentas mes a mes y a recortar consumos para no quedar en falta.
La preocupación no es nueva, pero se profundiza a medida que las facturas crecen. Quienes administran un hogar, un local o una finca coinciden en que la luz pasó a ocupar un lugar cada vez más pesado dentro del presupuesto.
OSPAC y el testimonio de los asociados
El presidente de la cooperativa OSPAC de Bowen, Horacio Sarzotti, habló sobre las dificultades que enfrentan los asociados para pagar las boletas y sobre los cambios que empezaron a notarse en los niveles de consumo.
Según el referente de la entidad, muchos vecinos ya modificaron sus hábitos para intentar que el gasto energético no desborde los ingresos. El ajuste llega al punto de reorganizar las erogaciones del mes para poder cumplir con los vencimientos.
Comercios y producción, los más golpeados
El impacto no se limita a las viviendas. Comerciantes y productores dependen del suministro eléctrico para sostener su actividad y ahora deben afrontar mayores costos operativos, una carga que se traslada a la estructura de cualquier negocio o explotación.
En ese sector, la electricidad es un insumo imposible de recortar: cámaras de frío, equipos de riego, maquinaria y sistemas de iluminación funcionan a diario y no admiten demasiadas concesiones.
Más morosidad y planes para regularizar
Otro de los temas que preocupa a la cooperativa es el crecimiento de la morosidad entre los asociados. Cada vez más usuarios acumulan deudas y eso empuja a buscar alternativas.
Desde OSPAC contemplan planes de pago y opciones de financiación para que quienes quedaron atrasados puedan ponerse al día. La idea es evitar que los montos impagos se transformen en un problema todavía más grande y difícil de resolver.
El escenario que se dibuja en General Alvear es el de un servicio que gana terreno en el presupuesto de los hogares y de las actividades económicas, sin señales de que la presión sobre los bolsillos vaya a ceder en el corto plazo.